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Neoplasia maligna más frecuente en la mujer; el cribado con mamografía y el estudio de receptores (RE/RP/HER2) guían el pronóstico y el tratamiento.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: tumor maligno de la mama, el cáncer más frecuente en mujeres.
Signos de alarma: un bulto duro e irregular, cambios en la piel («piel de naranja»), retracción del pezón, secreción con sangre.
Prevención/detección: autoexamen y mamografía de cribado.
El tumor nace casi siempre en las células que revisten los conductos que llevan la leche hasta el pezón (carcinoma ductal, en torno al 75 % de los casos) o en los lobulillos que la producen (carcinoma lobulillar, un 10–15 %). Mientras las células malignas se quedan dentro del conducto se habla de carcinoma in situ; cuando rompen la membrana basal y salen al tejido de alrededor, el tumor es infiltrante y puede dar metástasis.
Es el tumor más frecuente en la mujer en todo el mundo: algo más de 2,3 millones de casos nuevos al año, y en España en torno a 35.000. Una de cada ocho mujeres lo tendrá a lo largo de su vida.
La otra cara de esa cifra es esperanzadora: es también uno de los cánceres con mejor pronóstico. La supervivencia a los 5 años supera el 85 % de media, y cuando se detecta localizado, sin salir de la mama, ronda el 99 %. Esa diferencia entre detectarlo pronto o tarde es exactamente la razón por la que existen los programas de cribado.
Conviene recordar además que también ocurre en hombres, aunque solo en un 0,5–1 % de los casos, y que en ellos suele diagnosticarse más tarde justamente porque no se piensa en él.
No modificables:
Modificables:
Un matiz importante para la consulta: la mayoría de las mujeres con cáncer de mama no tienen antecedentes familiares. No tener casos en la familia no protege ni justifica saltarse el cribado.
Lo más frecuente hoy es que no dé ningún síntoma y aparezca en una mamografía de cribado. Cuando da síntomas:
Se sigue el llamado triple diagnóstico, y las tres partes deben concordar:
Sobre la muestra se determinan los receptores hormonales (estrógeno y progesterona), el HER2 y el índice de proliferación Ki-67. De ahí salen los grandes subtipos, que condicionan por completo el tratamiento:
| Subtipo | Perfil | Tratamiento característico |
|---|---|---|
| Luminal (A y B) | Receptores hormonales positivos, HER2 negativo | Hormonoterapia; el más frecuente y el de mejor pronóstico |
| HER2 positivo | HER2 amplificado | Anticuerpos anti-HER2 (trastuzumab) |
| Triple negativo | Todo negativo | Quimioterapia; más agresivo, más frecuente en jóvenes y en portadoras de BRCA1 |
En España, los programas poblacionales ofrecen mamografía cada dos años a las mujeres de 50 a 69 años (con ampliación progresiva del rango en varias comunidades autónomas). El cribado reduce la mortalidad por cáncer de mama en torno a un 20 %.
En mujeres de alto riesgo (mutación BRCA, antecedentes familiares importantes, radioterapia torácica previa) el seguimiento empieza mucho antes, es anual e incluye resonancia magnética.
Sobre el autoexamen: hoy se considera que conocer las propias mamas y consultar ante cualquier cambio es útil, pero no sustituye a la mamografía ni ha demostrado por sí solo reducir la mortalidad. El mensaje correcto no es «hazte la autoexploración el día 7 de cada mes», sino «si notas algo distinto, consulta sin esperar».
Casi siempre se combinan varias armas, y el orden depende del caso:
¿Algo no te cuadra?
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