EndocrinologíaTema
Intolerancia a la glucosa que aparece o se detecta durante el embarazo; aumenta el riesgo de macrosomía y complicaciones, y se controla con dieta e insulina.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: azúcar alto que aparece durante el embarazo.
Por qué importa: el bebé puede crecer demasiado (macrosomía) y hay más riesgo en el parto; la madre tiene más riesgo de diabetes en el futuro.
La diabetes gestacional es la intolerancia a la glucosa que se detecta por primera vez durante el embarazo y que, en la mayoría de los casos, desaparece después del parto. Es importante distinguirla de la diabetes pregestacional, que es la de una mujer que ya era diabética antes de quedarse embarazada: esta última conlleva más riesgos, sobre todo malformaciones, porque el azúcar alto ya estaba presente durante la formación de los órganos del embrión.
Si una glucemia muy alta se detecta en el primer trimestre, lo más probable es que se trate de una diabetes previa que no estaba diagnosticada, no de una diabetes gestacional verdadera.
El embarazo es, por diseño, una situación de resistencia a la insulina. La placenta produce hormonas (lactógeno placentario, progesterona, cortisol, prolactina) que bloquean parcialmente la acción de la insulina materna para que quede más glucosa circulando y llegue al feto, que la necesita para crecer.
En una mujer sana, el páncreas responde fabricando más insulina y todo queda compensado. Cuando el páncreas no consigue producir ese extra —por predisposición genética, obesidad o edad—, la glucosa sube y aparece la diabetes gestacional. Por eso se manifiesta sobre todo a partir de la semana 24, cuando la producción hormonal placentaria alcanza su máximo.
La glucosa atraviesa la placenta libremente; la insulina materna, no. El feto recibe ese exceso de azúcar y responde fabricando su propia insulina en grandes cantidades. La insulina fetal es una potente hormona de crecimiento, y de ahí se derivan casi todas las complicaciones:
En el feto y el recién nacido:
En la madre:
Es fundamental entender esto último: la diabetes gestacional no es solo un problema de nueve meses; es un aviso que identifica a una mujer con riesgo metabólico y que abre la puerta a prevenirlo.
La diabetes gestacional no da síntomas. No hay sed, ni poliuria, ni pérdida de peso: por eso se busca de forma sistemática con un cribado, no cuando la mujer consulta.
En España lo habitual es el cribado en dos pasos entre las semanas 24 y 28 (y ya en el primer trimestre si hay factores de riesgo):
| Momento | Valor alterado |
|---|---|
| Basal (ayunas) | ≥ 95 mg/dL |
| 1 hora | ≥ 180 mg/dL |
| 2 horas | ≥ 155 mg/dL |
| 3 horas | ≥ 140 mg/dL |
Existe también una estrategia en un solo paso con 75 g de glucosa, en la que basta un valor alterado (≥ 92 en ayunas, ≥ 180 a la hora o ≥ 153 a las 2 horas) para diagnosticar. Se usa en muchos centros y detecta más casos.
Primer escalón: dieta y ejercicio. Con esto se controlan alrededor del 70–85 % de los casos. Consiste en repartir la alimentación en varias tomas al día, priorizar hidratos de carbono complejos y ricos en fibra, evitar los azúcares de absorción rápida y ajustar las calorías al peso previo. Se recomienda actividad física moderada, por ejemplo caminar 30 minutos al día, salvo contraindicación obstétrica.
Autocontrol de glucemia capilar. La paciente se mide el azúcar en ayunas y una o dos horas después de cada comida. Los objetivos son estrictos:
| Momento | Objetivo |
|---|---|
| Ayunas | < 95 mg/dL |
| 1 hora posprandial | < 140 mg/dL |
| 2 horas posprandial | < 120 mg/dL |
Segundo escalón: insulina. Si tras 1–2 semanas de dieta no se alcanzan los objetivos, se añade insulina, que es el tratamiento farmacológico de elección porque no atraviesa la placenta. La metformina se emplea en algunos protocolos, pero sí atraviesa la barrera placentaria y su uso está más discutido. Los antidiabéticos orales clásicos están contraindicados.
Seguimiento obstétrico. Ecografías para vigilar el crecimiento fetal y el líquido amniótico, y valoración del momento y la vía del parto. Un buen control glucémico permite en la mayoría de los casos llegar a término y tener un parto vaginal.
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