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Presencia de tejido endometrial (glándulas y estroma) funcional fuera de la cavidad uterina; causa dolor pélvico crónico, dismenorrea, dispareunia e infertilidad.
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3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: presencia de tejido parecido al endometrio (el que recubre el útero por dentro) fuera del útero, por ejemplo en ovarios, peritoneo o ligamentos.
Por qué duele: ese tejido responde a las hormonas del ciclo y sangra cada mes donde está, produciendo inflamación, cicatrices y adherencias.
Síntomas típicos: dolor con la regla (dismenorrea), dolor pélvico crónico, dolor con las relaciones sexuales (dispareunia) y dificultad para embarazarse (infertilidad).
A quién afecta: sobre todo a mujeres en edad reproductiva.
Se calcula que afecta a alrededor del 10 % de las mujeres en edad fértil, y la proporción sube mucho en dos grupos concretos: entre las mujeres con dolor pélvico crónico y entre las que consultan por infertilidad. Es, además, una enfermedad que llega tarde al diagnóstico: el retraso medio desde el primer síntoma hasta que alguien pone el nombre se mide en años, casi siempre porque el dolor menstrual se ha ido normalizando consulta tras consulta.
Ninguna teoría explica todos los casos, y probablemente actúan varias a la vez:
Lo que convierte los implantes en enfermedad es que se comportan como un tejido estrógeno-dependiente y autónomo: producen su propio estrógeno gracias a la enzima aromatasa local, se vuelven resistentes a la progesterona, generan una inflamación crónica rica en prostaglandinas, y crean vasos y nervios nuevos alrededor. Con el tiempo, ese bombardeo continuo produce sensibilización central, y el dolor deja de depender solo de las lesiones.
Por orden de frecuencia: ovarios (donde forma el endometrioma o "quiste de chocolate", relleno de sangre antigua espesa), fondo de saco de Douglas, ligamentos uterosacros, peritoneo pélvico, tabique rectovaginal, vejiga, uréteres y pared intestinal. En localizaciones raras (diafragma, pleura, cicatriz de cesárea, ombligo) da síntomas llamativos y cíclicos: dolor en el hombro con la regla, o incluso neumotórax catamenial.
Aparte está la adenomiosis, que es tejido endometrial dentro del propio miometrio; se comporta como una enfermedad emparentada pero distinta.
Se añaden el dolor pélvico crónico entre reglas, el sangrado abundante o irregular, y una fatiga que la paciente suele describir como incapacitante.
Un punto clave que se pregunta mucho: la intensidad del dolor no se corresponde con la extensión de las lesiones. Hay mujeres con implantes mínimos y dolor devastador, y mujeres con la pelvis congelada por adherencias que apenas se quejan.
En la exploración pueden encontrarse nodularidad y dolor a la palpación de los ligamentos uterosacros, un útero fijo en retroversión, dolor a la movilización cervical o una masa anexial. Explorar durante la menstruación aumenta el rendimiento, aunque sea más molesto. Una exploración normal no descarta la enfermedad.
Clasificación rASRM en cuatro estadios (I mínima, II leve, III moderada, IV grave) según implantes, endometriomas y adherencias. Es útil para comunicar hallazgos quirúrgicos, pero se correlaciona mal con el dolor y solo de forma parcial con el pronóstico reproductivo.
| Cuadro | Qué lo diferencia |
|---|---|
| Adenomiosis | Útero globuloso y aumentado, doloroso; dismenorrea con sangrado abundante; la RM muestra la zona de unión engrosada |
| Miomas | Sangrado abundante y síntomas de masa; el dolor no es cíclico ni progresivo |
| Enfermedad inflamatoria pélvica | Fiebre, flujo, dolor no cíclico, factores de riesgo de infección de transmisión sexual |
| Síndrome de intestino irritable | Síntomas ligados a la deposición y a la comida, no a la regla |
| Cistitis intersticial | Dolor que mejora al orinar, urgencia y polaquiuria continuas |
| Dolor miofascial del suelo pélvico | Puntos gatillo reproducibles a la palpación |
| Torsión ovárica, ectópico, rotura de endometrioma | Dolor agudo e intenso: cuadro urgente |
El objetivo se decide con la paciente: controlar el dolor, conseguir un embarazo, o ambas cosas en distinto momento. No hay tratamiento médico curativo: todos suprimen la actividad de la enfermedad mientras se toman.
Primera línea del dolor:
Progestágenos, especialmente útiles si los estrógenos están contraindicados:
Segunda línea:
Cirugía (laparoscópica): indicada cuando el tratamiento médico fracasa, cuando hay endometriosis profunda sintomática, obstrucción intestinal o ureteral, o duda diagnóstica con una masa. Se extirpan o ablacionan los implantes, se liberan adherencias y se hace quistectomía del endometrioma (extirpar la cápsula recidiva menos que drenar y coagular, pero daña más la reserva ovárica: hay que sopesarlo en la mujer que quiere gestar). La histerectomía con extirpación de ovarios es el último recurso, solo con deseo genésico cumplido, y no garantiza la curación si queda enfermedad fuera del útero.
Si el objetivo es el embarazo: los tratamientos hormonales no mejoran la fertilidad (de hecho impiden concebir mientras se toman). En estadios iniciales, la cirugía aumenta modestamente la tasa de embarazo; en la enfermedad avanzada o si hay otros factores, se pasa a reproducción asistida. Operar un endometrioma justo antes de una fecundación in vitro no siempre está indicado, precisamente por el coste en reserva ovárica.
Dolor persistente pese a todo: fisioterapia del suelo pélvico, fármacos neuromoduladores y abordaje multidisciplinar con unidad del dolor y apoyo psicológico. El componente de sensibilización central no responde a más cirugía.
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