Inflamación crónica del tubo digestivo de base inmune; incluye la enfermedad de Crohn (transmural, cualquier tramo) y la colitis ulcerosa (mucosa, colon continuo).
Qué es: el intestino se inflama de forma crónica por un problema del sistema inmune, con brotes y remisiones.
Dos tipos:
Enfermedad de Crohn.
Colitis ulcerosa.
Síntomas: diarrea (a veces con sangre), dolor abdominal, pérdida de peso.
El intestino convive con billones de bacterias sin atacarlas: eso exige un equilibrio inmunológico muy fino, mantenido por la barrera epitelial, la capa de moco y una tolerancia activa del sistema inmune frente a la flora normal. En la enfermedad inflamatoria intestinal ese equilibrio se rompe. En una persona con predisposición genética, algún factor ambiental altera la barrera o la microbiota y el sistema inmune de la mucosa reacciona contra bacterias que no son peligrosas. La inflamación resultante no se apaga y se cronifica.
Por eso la EII no es una infección ni una intolerancia alimentaria: es una enfermedad inmunomediada, crónica y recidivante, que cursa en brotes y remisiones y que a día de hoy no se cura, aunque se controla bien.
Por qué importa
En España se estima una prevalencia en torno a 300-400 casos por cada 100.000 habitantes y la incidencia sigue creciendo. Debuta habitualmente entre los 15 y los 35 años, es decir, en plena etapa formativa y laboral, y acompaña al paciente toda la vida. Además de los síntomas digestivos, condiciona el desarrollo en los adolescentes, la fertilidad y el embarazo, la vida social y el riesgo de cáncer colorrectal a largo plazo.
El objetivo del tratamiento ha cambiado en las últimas dos décadas: ya no basta con que el paciente se encuentre bien (remisión clínica); se busca la curación de la mucosa, porque es lo que evita las complicaciones, las cirugías y los ingresos.
Factores implicados
Genética: hay más de 200 loci asociados. El más conocido es NOD2/CARD15, ligado al Crohn ileal. Tener un familiar de primer grado afectado multiplica el riesgo, pero la concordancia entre gemelos idénticos no llega al 50 %: la genética predispone, no determina.
Tabaco: el factor ambiental más llamativo, porque actúa en direcciones opuestas. Empeora la enfermedad de Crohn (más brotes, más cirugías) y, curiosamente, protege frente a la colitis ulcerosa, que suele debutar en exfumadores. Aun así, jamás se recomienda fumar: el balance global es siempre desfavorable.
Apendicectomía previa: parece proteger frente a la colitis ulcerosa.
Otros: dieta occidental rica en ultraprocesados, uso de antiinflamatorios no esteroideos, antibióticos en la infancia, infecciones gastrointestinales previas y estrés (que desencadena brotes, aunque no cause la enfermedad).
Las dos enfermedades, comparadas
Colitis ulcerosa
Enfermedad de Crohn
Localización
Solo colon, desde el recto hacia arriba
De la boca al ano; sobre todo íleon terminal y colon
Distribución
Continua, sin zonas sanas intercaladas
Parcheada, con «lesiones salteadas»
Profundidad
Mucosa y submucosa (superficial)
Transmural (afecta toda la pared)
Síntoma dominante
Diarrea con sangre, tenesmo, urgencia
Dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso
Afectación del recto
Casi siempre
Con frecuencia respetado
Fístulas y abscesos
No
Sí, típicos
Estenosis
Raras
Frecuentes
Enfermedad perianal
No
Sí (fisuras, fístulas, abscesos)
Histología
Abscesos crípticos, depleción de mucina
Granulomas no caseificantes (en un 30 %)
Endoscopia
Mucosa friable, granular, eritematosa
Úlceras aftosas, en «empedrado», parcheadas
Tabaco
Protector
Perjudicial
Cirugía
Curativa (colectomía total)
No curativa: recidiva
Que el Crohn sea transmural explica por sí solo casi toda su diferencia clínica: al afectar todo el grosor de la pared, puede perforarla y crear trayectos hacia otros órganos (fístulas) o cicatrizar y estrecharla (estenosis y obstrucción). La colitis ulcerosa, superficial, sangra mucho pero no fistuliza.
Cómo se manifiesta fuera del intestino
Hasta un 30-40 % de los pacientes tiene manifestaciones extraintestinales, y a veces son la primera pista:
Articulares (las más frecuentes): artritis periférica, sacroileítis, espondilitis anquilosante.
Cutáneas: eritema nodoso (paralelo a la actividad intestinal) y pioderma gangrenoso (independiente de ella).
Oculares: uveítis, epiescleritis.
Hepatobiliares: colangitis esclerosante primaria, asociada sobre todo a la colitis ulcerosa; obliga a un cribado específico de cáncer.
Otras: aftas orales, litiasis renal y biliar, osteoporosis, y un riesgo aumentado de enfermedad tromboembólica venosa durante los brotes que con frecuencia se pasa por alto.
Cómo se diagnostica
No hay una única prueba: el diagnóstico se construye combinando clínica, laboratorio, endoscopia con biopsias e imagen.
Analítica: anemia (ferropénica o de trastorno crónico), trombocitosis, proteína C reactiva y VSG elevadas, hipoalbuminemia, déficits de hierro, vitamina B12 (si hay afectación ileal) y vitamina D.
Calprotectina fecal: marcador clave. Refleja la migración de neutrófilos a la luz intestinal; permite distinguir la inflamación orgánica del intestino irritable y sirve para monitorizar la actividad sin repetir endoscopias. Valores < 50 µg/g hacen muy improbable la inflamación; valores > 250 µg/g indican actividad.
*Coprocultivo y toxina de Clostridioides difficile***: obligatorios antes de asumir un brote, porque una infección puede simularlo o precipitarlo.
Colonoscopia con ileoscopia y biopsias múltiples: la prueba fundamental para el diagnóstico y para definir la extensión.
Entero-resonancia magnética o ecografía intestinal: valoran el intestino delgado, las estenosis y las fístulas en el Crohn, sin radiación.
En el brote grave de colitis, radiografía simple de abdomen para descartar el megacolon tóxico.
Tratamiento
La estrategia se organiza en dos objetivos: inducir la remisión del brote y después mantenerla.
Aminosalicilatos (mesalazina): base del tratamiento de la colitis ulcerosa leve-moderada, por vía oral y/o tópica (supositorios y enemas, muy eficaces en la proctitis). Su papel en el Crohn es escaso.
Corticoides (prednisona, o budesonida en el Crohn ileocecal): eficaces para inducir la remisión, pero nunca para mantenerla. Un paciente corticodependiente es un paciente mal tratado: hay que escalar. Sus efectos adversos a largo plazo —osteoporosis, diabetes, cataratas, infecciones— son inaceptables de forma crónica.
Inmunomoduladores: azatioprina y mercaptopurina para el mantenimiento, con vigilancia del hemograma y de la función hepática; metotrexato en el Crohn.
Biológicos: anti-TNF (infliximab, adalimumab), especialmente útiles en el Crohn fistulizante; vedolizumab (anti-integrina, de acción selectiva intestinal); ustekinumab y risankizumab (anti-interleucinas); e inhibidores de JAK por vía oral (tofacitinib, upadacitinib) en la colitis ulcerosa.
Antes de iniciar inmunosupresores o biológicos hay que descartar tuberculosis latente y hepatitis B y actualizar el calendario vacunal, evitando las vacunas de virus vivos una vez iniciado el tratamiento.
Cirugía:
En la colitis ulcerosa, la colectomía total con reservorio ileoanal es curativa de la enfermedad intestinal. Se indica en el brote grave refractario, la displasia o el cáncer, y el megacolon tóxico.
En el Crohn, la cirugía no cura: la enfermedad recidiva, con frecuencia en la anastomosis. Se reserva para complicaciones (estenosis, fístulas, abscesos, perforación) y se resecan segmentos lo más cortos posible para evitar el síndrome de intestino corto.
Complicaciones y seguimiento
Megacolon tóxico: dilatación del colon > 6 cm con afectación general grave. Urgencia médico-quirúrgica.
Perforación, hemorragia masiva, obstrucción intestinal, abscesos y fístulas.
Cáncer colorrectal: el riesgo aumenta con la extensión y los años de enfermedad. Se recomienda iniciar el cribado endoscópico con cromoendoscopia a los 8-10 años del diagnóstico en la colitis extensa y en el Crohn colónico, y antes si existe colangitis esclerosante primaria asociada.
Malnutrición y déficits: hierro, B12, vitamina D, calcio; retraso del crecimiento en niños y adolescentes.
Lo mínimo que hay que retener
1Enfermedad inmunomediada crónica del intestino, con brotes y remisiones, que debuta entre los 15 y los 35 años.
2Colitis ulcerosa: solo colon, continua, superficial, diarrea con sangre; el tabaco protege y la cirugía cura.
3Crohn: de la boca al ano, parcheada, transmural, con fístulas y estenosis; el tabaco empeora y la cirugía no cura.
4La calprotectina fecal distingue inflamación real de intestino irritable y sirve para el seguimiento.
5Los corticoides inducen la remisión, pero nunca la mantienen.
6Cribado de cáncer colorrectal a partir de los 8-10 años de evolución.
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