Nefrología y urologíaTema
Pérdida progresiva e irreversible de la función renal durante ≥ 3 meses; las causas más frecuentes son la diabetes y la hipertensión.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
La enfermedad renal crónica (ERC) es la pérdida lenta, progresiva y permanente de la función de los riñones. La palabra clave es crónica: a diferencia del fracaso renal agudo, que aparece en horas o días y a menudo se recupera, aquí el daño se instala a lo largo de meses o años y el tejido perdido no se regenera. Cada riñón tiene alrededor de un millón de nefronas (las unidades que filtran la sangre); cuando se destruyen, las que quedan trabajan de más para compensar, y esa sobrecarga acaba dañándolas también. Por eso la ERC tiende a avanzar sola, incluso cuando la causa inicial ya está controlada.
Se define formalmente por la presencia, durante al menos 3 meses, de:
Los 3 meses no son un capricho: sirven para no confundir un episodio agudo y reversible (una deshidratación, un antiinflamatorio, una infección) con una enfermedad establecida.
Entender qué hacen los riñones explica por sí solo todo lo que ocurre cuando fallan:
| Función | Qué pasa cuando se pierde |
|---|---|
| Filtrar y eliminar productos de desecho (urea, creatinina) | Se acumulan toxinas: náuseas, cansancio, mal sabor de boca, picor |
| Regular el agua y la sal | Retención de líquidos: hinchazón de piernas, subida de tensión |
| Regular el potasio y el ácido | Hiperpotasemia (riesgo de arritmias) y acidosis metabólica |
| Fabricar eritropoyetina | Anemia, con palidez y cansancio |
| Activar la vitamina D y manejar calcio y fósforo | Huesos débiles y calcificaciones en las arterias |
| Producir renina y controlar la presión arterial | Hipertensión difícil de tratar |
La ERC afecta a alrededor del 10 % de la población adulta y es casi siempre silenciosa hasta fases muy avanzadas: una persona puede haber perdido más de la mitad de la función renal y encontrarse perfectamente. De ahí que se detecte muchas veces por casualidad, en un análisis de rutina.
Y no es solo una enfermedad "del riñón": el paciente con ERC tiene un riesgo cardiovascular muy elevado. De hecho, la mayoría de las personas con ERC muere de un infarto o un ictus antes de llegar a necesitar diálisis. Por eso la ERC se considera hoy un factor de riesgo cardiovascular de primer orden, comparable a la diabetes.
Entre ambas explican cerca de dos tercios de los casos. Otras causas frecuentes: glomerulonefritis, poliquistosis renal (hereditaria), uropatía obstructiva (hipertrofia de próstata, litiasis), pielonefritis de repetición y el consumo prolongado de fármacos nefrotóxicos, sobre todo antiinflamatorios (AINE).
La ERC se estadifica con dos ejes que se leen a la vez: el filtrado glomerular (G) y la albuminuria (A). Cuanto peor está cualquiera de los dos, mayor es el riesgo.
| Estadio | Filtrado glomerular (ml/min/1,73 m²) | Interpretación |
|---|---|---|
| G1 | ≥ 90 | Normal, pero con daño renal (p. ej. albuminuria) |
| G2 | 60–89 | Descenso leve con daño renal |
| G3a | 45–59 | Descenso leve-moderado |
| G3b | 30–44 | Descenso moderado-grave |
| G4 | 15–29 | Descenso grave; se prepara el tratamiento sustitutivo |
| G5 | < 15 | Fallo renal (uremia) |
| Albuminuria | Cociente albúmina/creatinina en orina |
|---|---|
| A1 (normal) | < 30 mg/g |
| A2 (moderada) | 30–300 mg/g |
| A3 (grave) | > 300 mg/g |
Dos ideas prácticas: el filtrado no se mide, se estima a partir de la creatinina en sangre con fórmulas (CKD-EPI), teniendo en cuenta edad y sexo; y la albuminuria basta con medirla en una muestra de orina aislada, no hace falta recoger la orina de 24 horas.
En estadios G1–G3 lo habitual es no notar nada. Los síntomas aparecen sobre todo en G4–G5:
El objetivo del tratamiento no es curar (el tejido perdido no vuelve), sino enlentecer la caída del filtrado y proteger el corazón. Lo que de verdad funciona:
Cuando la ERC llega a estadio G5, el riñón ya no basta para mantener la vida y se recurre al tratamiento renal sustitutivo: hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal, que es la mejor opción en términos de supervivencia y calidad de vida cuando el paciente es candidato.
La decisión de empezar diálisis no se toma solo con un número: se apoya en la aparición de síntomas urémicos, sobrecarga de líquidos o alteraciones electrolíticas que no responden al tratamiento, habitualmente con filtrados en torno a 5–10 ml/min. Por eso conviene derivar al nefrólogo con tiempo (en general a partir de un FG < 30, o antes si hay albuminuria importante o deterioro rápido): permite preparar el acceso vascular y valorar el trasplante anticipado.
¿Algo no te cuadra?
El Tutor IA conoce este tema: pídele otro ejemplo o que te pregunte para comprobar que lo dominas.
Material educativo. Verifica siempre con guías actualizadas y tus docentes.