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Síndrome de dolor crónico generalizado con hipersensibilización central, fatiga, sueño no reparador y síntomas cognitivos, sin inflamación ni daño estructural articular.
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3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Es un síndrome de dolor generalizado crónico, de más de 3 meses de evolución, que se acompaña de cansancio, sueño no reparador y dificultades de concentración y memoria (lo que los pacientes llaman "niebla mental" o fibroniebla).
Lo esencial para entenderla: no hay daño en músculos, articulaciones ni nervios. Las articulaciones no están inflamadas, las radiografías son normales y los análisis de inflamación salen bien. El problema está en cómo el sistema nervioso central procesa el dolor.
Afecta a alrededor del 2-4 % de la población y es mucho más frecuente en mujeres, con un pico entre los 30 y los 55 años. No acorta la vida ni destruye las articulaciones, pero puede deteriorar mucho la calidad de vida y la capacidad de trabajar.
El mecanismo central se llama sensibilización central: el sistema nervioso amplifica las señales dolorosas, como si el "volumen del dolor" estuviera subido de forma permanente. Se traduce en dos fenómenos que se pueden explorar:
Hay varios hallazgos que apoyan este modelo:
Desencadenantes habituales: un traumatismo físico (accidente, cirugía), una infección, un periodo de estrés intenso o una situación de sufrimiento mantenido. En muchos casos no se identifica ninguno.
La fibromialgia rara vez viene sola. Es habitual que coexista con:
Todos comparten el mismo terreno de amplificación central del dolor.
El diagnóstico es clínico. No existe ninguna prueba que lo confirme.
Criterios ACR de 2010/2016, que sustituyeron a los antiguos puntos dolorosos. Se usan dos escalas:
Se cumple el diagnóstico si:
Dos matices importantes de la versión de 2016: la fibromialgia se puede diagnosticar aunque el paciente tenga otra enfermedad, porque puede coexistir con una artritis reumatoide o un lupus; y no hace falta descartar todo lo imaginable para poder diagnosticarla.
Criterios ACR de 1990 (históricos, pero todavía preguntados): dolor generalizado durante más de 3 meses + dolor a la presión en al menos 11 de 18 puntos sensibles definidos, explorados con una presión de unos 4 kg/cm² (la que blanquea la uña del explorador). Se abandonaron porque muchos médicos no los exploraban bien y porque dejaban fuera a pacientes con la enfermedad.
El objetivo de los análisis no es confirmar la fibromialgia, sino descartar enfermedades que se le parecen. Un estudio básico y dirigido es suficiente:
No se piden ANA ni factor reumatoide de rutina. Son positivos a título bajo en un porcentaje apreciable de personas sanas, y un resultado falsamente positivo arrastra al paciente a años de pruebas, ansiedad y diagnósticos erróneos. Solo se piden si hay datos clínicos que sugieran una enfermedad autoinmune (artritis con sinovitis objetivable, exantema malar, fenómeno de Raynaud, úlceras orales, serositis).
| Enfermedad | Lo que la distingue |
|---|---|
| Hipotiroidismo | TSH elevada; piel seca, estreñimiento, aumento de peso, bradicardia |
| Polimialgia reumática | Edad > 50 años, rigidez de cinturas escapular y pelviana, VSG muy elevada, respuesta espectacular a prednisona 15 mg/día en 48-72 h |
| Miopatía inflamatoria o por estatinas | Debilidad objetiva (no solo dolor) y CK elevada |
| Artritis reumatoide o lupus incipientes | Sinovitis visible, rigidez matutina prolongada, reactantes altos, autoanticuerpos |
| Apnea obstructiva del sueño | Ronquido, pausas, somnolencia diurna; mejora al tratarla |
| Espondiloartritis axial | Dolor lumbar inflamatorio (mejora con el ejercicio, empeora con el reposo, despierta de madrugada) |
| Anemia, déficit de vitamina D, hiperparatiroidismo | Se detectan en la analítica básica |
El tratamiento es multimodal y lo más eficaz no es un fármaco.
1. Educación del paciente. Es el primer paso y no es un trámite. Explicar que el dolor es real aunque las pruebas sean normales, que el mecanismo es la amplificación central, y que la enfermedad no destruye las articulaciones ni acorta la vida, reduce por sí mismo la ansiedad y el consumo de pruebas.
2. Ejercicio aeróbico. Es la medida con mejor evidencia de todas. Debe ser de bajo impacto y progresión muy gradual (caminar, bicicleta, natación o ejercicio en agua templada), empezando por debajo de lo que el paciente cree que puede hacer y aumentando poco a poco. Un objetivo razonable son unos 30 minutos, de 2 a 3 veces por semana, y subir desde ahí. El error clásico es empezar demasiado fuerte: el paciente tiene un brote de dolor, abandona y concluye que "el ejercicio le sienta mal".
3. Higiene del sueño y tratamiento de la apnea si la hay.
4. Terapia cognitivo-conductual, especialmente útil cuando hay catastrofización del dolor, ansiedad o depresión asociadas.
5. Fármacos. Se usan para permitir el ejercicio y el sueño, no como tratamiento único. Se empieza siempre por dosis bajas y se sube despacio:
Lo que NO se debe usar:
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