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Artritis por depósito de cristales de urato monosódico; causa episodios agudos muy dolorosos, clásicamente en la base del dedo gordo (podagra).
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3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: se acumulan cristales de ácido úrico en una articulación y la inflaman de forma muy dolorosa.
Típico: ataque nocturno en la base del dedo gordo del pie (podagra), con enrojecimiento e hinchazón intensos.
Desencadenantes: carnes rojas, mariscos, alcohol (cerveza), deshidratación.
La gota es la artritis inflamatoria más frecuente del adulto y una de las pocas enfermedades reumáticas que se pueden curar de verdad, en el sentido de eliminar por completo la causa. Que siga habiendo pacientes con ataques cada pocos meses y articulaciones destruidas se debe casi siempre a lo mismo: se trata el ataque y se olvida el ácido úrico.
El ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas, que son piezas del ADN y el ARN. Procede de dos fuentes: lo que comemos y lo que el propio cuerpo recicla al destruir células. Se elimina en su mayor parte por el riñón.
La hiperuricemia aparece por dos vías, y en la práctica la segunda es la dominante:
Cuando el ácido úrico en sangre supera su límite de solubilidad, alrededor de 6,8 mg/dL, empieza a precipitar en forma de cristales de urato monosódico con forma de aguja. Esos cristales se depositan en las articulaciones y, cuando el sistema inmunitario los reconoce, desata una inflamación brutal.
Un matiz importante: hiperuricemia no es gota. Mucha gente tiene el ácido úrico alto y no tendrá nunca un ataque, y por eso la hiperuricemia asintomática, por sí sola, no suele tratarse con fármacos. Solo hay gota cuando hay cristales dando la cara.
Es una de las inflamaciones más intensas que existen. El paciente se despierta de madrugada con un dolor que describe como insoportable, la articulación roja, caliente, hinchada y tan sensible que no tolera ni el roce de la sábana. Alcanza su máximo en 6-12 horas.
Detalle que despista y hay que conocer: durante el ataque el ácido úrico en sangre puede ser normal. Una uricemia normal no descarta una gota, y una alta no la confirma.
El diagnóstico de certeza es la artrocentesis: se pincha la articulación, se extrae líquido y se mira al microscopio con luz polarizada. En la gota se ven cristales de urato en forma de aguja, con birrefringencia negativa (amarillos cuando son paralelos al eje del compensador), muchos de ellos dentro de los neutrófilos.
| Gota | Condrocalcinosis (pseudogota) | |
|---|---|---|
| Cristal | Urato monosódico | Pirofosfato cálcico |
| Forma | Aguja | Romboidal |
| Birrefringencia | Negativa | Positiva (débil) |
| Articulación típica | Dedo gordo del pie | Rodilla, muñeca |
Y una regla de seguridad que está por encima de todo: ante una monoartritis aguda, la primera preocupación no es la gota, es la artritis séptica. Ambas cursan con articulación roja, caliente, dolorosa y fiebre. Por eso el líquido se envía siempre también a tinción de Gram y cultivo: una artritis séptica no tratada destruye la articulación en días.
Cuando los ataques se repiten durante años sin bajar el ácido úrico, aparecen los tofos: depósitos de cristales, duros y no dolorosos, en el pabellón auricular, los codos, los dedos y el tendón de Aquiles, que pueden ulcerarse y expulsar un material blanquecino como tiza. En las radiografías se ven erosiones "en sacabocados" con bordes colgantes.
Además, el urato precipita en el riñón: cálculos renales de ácido úrico (radiotransparentes, no se ven en la radiografía simple) y nefropatía crónica.
La gota rara vez viene sola: se asocia con frecuencia a obesidad, hipertensión, diabetes, dislipemia y enfermedad cardiovascular. Ver una gota es una buena ocasión para revisar todo lo demás.
Lo importante es empezar pronto, en las primeras 24 horas. Vale cualquiera de estas tres opciones, y se elige según el paciente:
Además: reposo, frío local y no tocar el tratamiento hipouricemiante que el paciente ya tomara.
Es el que cambia la vida del paciente. Se indica si hay ataques repetidos (dos o más al año), tofos, cálculos de ácido úrico o daño articular radiológico.
Medidas de vida: reducir carnes rojas, vísceras, mariscos, cerveza (también la sin alcohol) y refrescos azucarados; beber 2 litros de agua al día; perder peso poco a poco; y revisar la medicación, porque a veces basta con cambiar un diurético. La dieta sola baja el ácido úrico alrededor de 1 mg/dL: ayuda, pero casi nunca es suficiente.
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