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Sangrado vaginal después de las 20-24 semanas de gestación; sus dos causas mayores son la placenta previa (sangrado indoloro) y el desprendimiento prematuro de placenta (sangrado doloroso con hipertonía).
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Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: sangrado vaginal en la segunda mitad del embarazo, a partir de las 20-24 semanas. Ocurre en el 3-5 % de los embarazos y siempre debe considerarse una urgencia hasta que se demuestre lo contrario, porque detrás puede haber un problema grave para la madre y para el bebé.
Es útil distinguirla del sangrado de la primera mitad del embarazo, donde lo habitual son el aborto y el embarazo ectópico. En el tercer trimestre el problema casi siempre está en la placenta.
Entre las dos suman aproximadamente la mitad de los casos. El resto corresponde a causas menos graves o locales —cervicitis, pólipos, ectopia sangrante, coito reciente— y a la expulsión del tapón mucoso teñido de sangre al inicio del parto, que es fisiológica. Existe además una causa rara pero dramática, la rotura de vasa previa, en la que se rompen vasos fetales que cruzan por delante del cuello: la sangre perdida es del feto, y el bebé se descompensa en minutos.
| Placenta previa | Desprendimiento | |
|---|---|---|
| Dolor | No duele | Duele, de forma continua |
| Sangre | Roja, brillante, abundante | Oscura; puede ser escasa u oculta |
| Útero | Blando, relajado | Duro, contraído, doloroso («útero de madera») |
| Comienzo | Progresivo, repetitivo | Brusco |
| Estado del bebé | Suele estar bien al principio | Sufrimiento fetal frecuente |
| Estado de la madre | Acorde a lo que sangra | Puede estar en shock con poco sangrado visible |
| Presentación fetal | Alta o anómala (nalgas, transversa) | Normal |
El punto que más engaña es que en el desprendimiento la sangre puede quedarse retenida dentro del útero, entre la placenta y la pared. Por eso una embarazada puede estar pálida, taquicárdica y camino del shock habiendo manchado muy poco: la gravedad no se mide por lo que se ve en la compresa.
Nunca se debe hacer un tacto vaginal ante un sangrado del tercer trimestre antes de descartar placenta previa con ecografía. Los dedos pueden desgarrar la placenta que cubre el cuello y provocar una hemorragia masiva en segundos. La ecografía —preferiblemente transvaginal, que es segura y mucho más precisa que la abdominal para ver el borde placentario— es la primera prueba, no la exploración.
Sí puede hacerse, en cambio, una inspección con espéculo de forma cuidadosa una vez descartada la previa, para ver si el sangrado procede del cuello o de una lesión vaginal.
Siempre y de entrada: ingreso, dos vías gruesas, analítica con hemograma, coagulación y pruebas cruzadas, control de constantes maternas, monitorización fetal continua y ecografía. Y una comprobación que se olvida con facilidad: el grupo y el Rh, porque si la madre es Rh negativa hay que administrar inmunoglobulina anti-D (habitualmente 300 µg) en las primeras 72 horas para evitar la isoinmunización.
Acudir de inmediato ante cualquier sangrado vaginal en la segunda mitad del embarazo, aunque sea escaso; ante dolor abdominal continuo o un útero que se pone duro y no se relaja; si nota menos movimientos del bebé; o si tiene mareo, sudor frío o sensación de desmayo. Y una indicación concreta: tras cualquier golpe en el abdomen, incluido un accidente de coche aparentemente leve, hay que acudir a valoración aunque no haya sangrado, porque el desprendimiento puede manifestarse horas después.
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