GastroenterologíaTema
Inflamación hepática por virus hepatotropos (A, B, C, D, E); difieren en la vía de transmisión, la cronicidad y la prevención.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: inflamación del hígado por virus.
Síntomas: cansancio, náuseas, ictericia (piel y ojos amarillos), orina oscura, dolor en el hipocondrio derecho.
Los principales: A, B, C, D y E.
Se agrupan bajo un mismo nombre cinco virus que no se parecen entre sí en casi nada —pertenecen a familias distintas— pero que comparten una diana: el hepatocito. Lo que los diferencia, y lo que hay que aprender, es cómo se contagian, si se cronifican y si hay vacuna.
Las hepatitis B y C causan la mayor parte de las cirrosis y de los cánceres de hígado del mundo, y muchas personas están infectadas sin saberlo porque la infección crónica es silenciosa durante décadas. Hoy la hepatitis C se cura en la práctica totalidad de los casos con 8-12 semanas de pastillas, y la B se previene con una vacuna incluida en el calendario infantil. Es decir: casi todo el daño que producen es evitable, y por eso el diagnóstico precoz importa tanto.
| A | B | C | D | E | |
|---|---|---|---|---|---|
| Material genético | ARN | ADN | ARN | ARN | ARN |
| Transmisión | Fecal-oral | Sangre, sexual, vertical | Sangre | Como la B | Fecal-oral |
| Periodo de incubación | 2-6 semanas | 1-6 meses | 2 semanas-6 meses | Variable | 2-9 semanas |
| ¿Se cronifica? | No | Sí (5-10 % en adultos; >90 % en recién nacidos) | Sí, 60-80 % | Sí | No (salvo en inmunodeprimidos) |
| Vacuna | Sí | Sí | No | La de la B protege | Existe, poco disponible |
| Rasgo propio | Típica de viajes y brotes alimentarios | Vacuna y tratamiento supresor | Curable con antivirales | Necesita a la B para existir | Grave en embarazadas |
Truco de memoria: las vocales (A y E) se transmiten por vía digestiva y no cronifican; las consonantes (B, C, D) van por la sangre y pueden cronificar.
La infección aguda tiene tres fases:
Muy importante: la mayoría de las infecciones son asintomáticas, sobre todo en niños y en la hepatitis C. La ausencia de síntomas no significa ausencia de daño.
En la analítica destaca la elevación de transaminasas, a menudo por encima de 10 veces el valor normal, con ALT (GPT) mayor que AST (GOT) —al contrario que en la hepatopatía alcohólica— y bilirrubina alta a expensas de la directa.
Señales de alarma de fallo hepático agudo: alteración de la coagulación (INR alargado, el mejor marcador pronóstico), somnolencia o confusión (encefalopatía) y descenso brusco del tamaño del hígado. Requiere ingreso urgente y valoración de trasplante.
Se contagia por agua o alimentos contaminados (mariscos crudos, verduras regadas con aguas fecales) y por contacto directo. Es más frecuente en la infancia y en viajes a zonas con saneamiento deficiente.
Nunca se cronifica y se cura sola en semanas; el tratamiento es sintomático y el pronóstico, bueno. Se previene con higiene de manos, agua embotellada y vacuna, recomendada a viajeros, a hombres que tienen sexo con hombres y a personas con hepatopatía crónica.
Se transmite por sangre, por vía sexual y de madre a hijo en el parto (transmisión vertical), que es la principal vía en las zonas de alta prevalencia.
La clave es la edad de la infección: en el adulto el 90-95 % la resuelve; en el recién nacido más del 90 % se cronifica. De ahí que la vacunación al nacer sea tan decisiva.
Interpretar la serología (lo que más se pregunta y lo que más se usa):
| Situación | HBsAg | Anti-HBs | Anti-HBc |
|---|---|---|---|
| Vacunado | − | + | − |
| Infección pasada y curada | − | + | + (IgG) |
| Infección aguda | + | − | + (IgM) |
| Infección crónica | + más de 6 meses | − | + (IgG) |
Regla práctica: el antígeno de superficie (HBsAg) indica que hay virus; el anticuerpo anti-HBs indica protección; el anti-HBc solo aparece si se ha pasado la infección real (por eso distingue al vacunado del curado). El HBeAg indica replicación activa y alta contagiosidad.
Tratamiento de la crónica: antivirales orales como tenofovir o entecavir. No erradican el virus, pero suprimen su replicación y reducen el riesgo de cirrosis y de hepatocarcinoma. Se toman de forma prolongada, a menudo indefinida.
Prevención: vacuna (3 dosis, muy eficaz), y en el recién nacido de madre positiva, vacuna más inmunoglobulina específica en las primeras 12 horas de vida.
Se transmite sobre todo por sangre: uso de drogas por vía parenteral, material sanitario no estéril, tatuajes o piercings sin control, y transfusiones anteriores a 1992. La transmisión sexual y la vertical son posibles pero poco frecuentes.
Es la más silenciosa y la que más se cronifica: entre el 60 y el 80 % de los infectados. Tras 20-30 años, un porcentaje relevante desarrolla cirrosis y, sobre ella, hepatocarcinoma.
Diagnóstico: primero anticuerpos anti-VHC (indican contacto, no infección activa) y después ARN del virus por PCR, que confirma la infección actual.
Tratamiento: los antivirales de acción directa han cambiado la enfermedad por completo. Pautas orales de 8-12 semanas, muy bien toleradas, con curación (respuesta viral sostenida) por encima del 95 %. No hay vacuna, y curarse no protege de una reinfección.
¿Algo no te cuadra?
El Tutor IA conoce este tema: pídele otro ejemplo o que te pregunte para comprobar que lo dominas.
Material educativo. Verifica siempre con guías actualizadas y tus docentes.