Ginecología y obstetriciaTema
Hipertensión de nueva aparición después de las 20 semanas con daño de órgano (proteinuria u otros); puede progresar a eclampsia (convulsiones).
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: en el embarazo, la presión sube y se dañan órganos (riñón, hígado, cerebro).
Cuándo: después de la semana 20 de gestación.
Signos de alarma: dolor de cabeza intenso, visión borrosa, dolor en la 'boca del estómago' (epigastrio), hinchazón. Si convulsiona = eclampsia.
La preeclampsia sigue siendo una de las primeras causas de muerte materna en el mundo y complica en torno al 2-5 % de los embarazos. Lo que la hace peligrosa es que puede pasar desapercibida: una mujer con la tensión alta puede encontrarse bien hasta que, en cuestión de horas, aparece una convulsión, un desprendimiento de placenta o un fallo del hígado.
Todo empieza mucho antes de que suba la tensión. En un embarazo normal, el trofoblasto invade las arterias espirales del útero y las convierte en tubos anchos y flojos, incapaces de contraerse, para que la placenta reciba un flujo de sangre continuo y a baja presión.
En la preeclampsia esa transformación se queda a medias. La placenta queda mal perfundida, sufre, y libera a la sangre materna factores que dañan el endotelio, la capa que recubre por dentro todos los vasos del cuerpo. De ahí sale todo lo demás:
Por eso se dice que la preeclampsia es una enfermedad de la placenta, y que el único tratamiento que la cura es sacar la placenta, es decir, el parto.
Se diagnostica en una mujer que antes tenía la tensión normal, a partir de la semana 20, cuando aparece:
También se diagnostica sin proteinuria si, con la tensión alta, aparece daño de algún órgano: plaquetas por debajo de 100.000/µL, creatinina superior a 1,1 mg/dL o que se ha doblado, transaminasas al doble de lo normal, edema de pulmón, o síntomas neurológicos o visuales.
Criterios de gravedad: presión ≥ 160/110 mmHg, cefalea que no cede con analgésicos, visión borrosa o destellos, dolor epigástrico, plaquetas < 100.000/µL, alteración del hígado o del riñón, o edema pulmonar.
| Cuadro | Cuándo aparece la tensión alta | Proteinuria o daño de órgano |
|---|---|---|
| HTA crónica | Antes de la semana 20 (o ya la tenía) | No |
| HTA gestacional | Después de la semana 20 | No |
| Preeclampsia | Después de la semana 20 | Sí |
| Preeclampsia sobreañadida | Ya era hipertensa y empeora en la gestación | Aparece de nuevo |
| Eclampsia | Preeclampsia + convulsión | — |
Una hipertensión gestacional no es inocente: una parte importante de estas mujeres acabará desarrollando preeclampsia, así que obliga a vigilar de cerca.
Es una forma grave que se reconoce por tres letras:
Puede aparecer sin tensión muy alta y sin proteinuria, y a menudo se disfraza de malestar general, náuseas o "dolor de estómago" en el tercer trimestre. Una embarazada con dolor en la boca del estómago y analítica alterada tiene un HELLP mientras no se demuestre lo contrario.
Riesgo alto: preeclampsia en un embarazo anterior, hipertensión crónica, enfermedad renal, diabetes tipo 1 o 2, lupus o síndrome antifosfolípido, gestación múltiple.
Riesgo moderado: primer embarazo, edad de 40 años o más, IMC superior a 30, antecedentes familiares, intervalo largo entre embarazos, embarazo por reproducción asistida.
En estas mujeres se recomienda aspirina a dosis bajas (100-150 mg por la noche), empezando entre las semanas 12 y 16 y manteniéndola hasta cerca del término. Es de las pocas medidas que han demostrado reducir de verdad la aparición de preeclampsia precoz.
Bajar la tensión. Se tratan las cifras ≥ 160/110 mmHg para proteger el cerebro de la madre. Fármacos seguros en el embarazo: labetalol, nifedipino y alfametildopa; hidralazina intravenosa en las crisis. Están contraindicados los IECA y los ARA-II, porque dañan el riñón del feto.
Prevenir la convulsión. El fármaco es el sulfato de magnesio intravenoso, no un antiepiléptico clásico: una dosis de carga de 4-6 g en 15-20 minutos seguida de 1-2 g por hora. Mientras se administra se vigilan el reflejo rotuliano, la frecuencia respiratoria (que no baje de 12) y la diuresis, porque el magnesio se elimina por el riñón. Si aparece intoxicación, el antídoto es el gluconato cálcico intravenoso.
Madurar los pulmones del feto con corticoides (betametasona) si se prevé el parto entre las semanas 24 y 34.
Decidir el momento del parto. Es la decisión central y siempre se pesa a la madre frente al feto: a partir de la semana 37 se finaliza la gestación; en la preeclampsia grave, a partir de la 34; y antes de esa edad solo se espera con vigilancia estrecha en el hospital, terminando de inmediato si la madre empeora o el feto deja de estar bien.
La preeclampsia no se acaba al nacer el bebé. Puede aparecer o empeorar en las horas y los días siguientes, y hasta 6 semanas después del parto, así que la vigilancia continúa. Además, haber tenido preeclampsia aumenta el riesgo de hipertensión, infarto e ictus décadas más tarde: es un aviso cardiovascular precoz que conviene dejar anotado en la historia para toda la vida.
¿Algo no te cuadra?
El Tutor IA conoce este tema: pídele otro ejemplo o que te pregunte para comprobar que lo dominas.
Material educativo. Verifica siempre con guías actualizadas y tus docentes.