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Inflamación de la mucosa nasal mediada por IgE (hipersensibilidad tipo I) frente a alérgenos, que cursa con estornudos, rinorrea acuosa, prurito y congestión nasal; se clasifica según la ARIA y su tratamiento de base son los corticoides intranasales.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: una reacción alérgica de la nariz frente a sustancias del ambiente (polen, ácaros del polvo, epitelios de animales, hongos).
Síntomas clásicos:
Signos en niños: "saludo alérgico" (frotarse la nariz hacia arriba) con pliegue nasal transverso, y "ojeras alérgicas" (allergic shiners).
El sistema inmunitario está para defendernos de los microbios. En la alergia se equivoca de enemigo: identifica como peligrosa una partícula inofensiva, por ejemplo un grano de polen.
Ocurre en dos tiempos:
Esa reacción inmediata tarda minutos. Horas después llega una segunda fase, con la llegada de células inflamatorias —sobre todo eosinófilos—, que es la que mantiene la nariz taponada e hipersensible durante días. Por eso quien lleva semanas de polen acaba reaccionando también al humo, al frío o a los olores fuertes, que no son alérgenos: la mucosa se ha vuelto irritable.
| Alérgeno | Cuándo molesta | Detalles |
|---|---|---|
| Pólenes (gramíneas, olivo, ciprés, plátano de sombra, salsola, parietaria) | Estacional, según la planta y la zona | En España las gramíneas dominan de mayo a julio; el ciprés, en pleno invierno; el olivo, en mayo y junio |
| Ácaros del polvo | Todo el año, peor al acostarse y al levantarse | Viven en colchones, almohadas y peluches; empeoran con la humedad de la costa |
| Epitelios de animales | Todo el año, o al visitar la casa del animal | El gato es el más potente; sus partículas flotan durante meses |
| Hongos (Alternaria, Cladosporium) | Otoño y ambientes húmedos | Sótanos, cuartos de baño, hojarasca |
| Alérgenos laborales (harina, látex, maderas) | En el trabajo; mejora en vacaciones | La mejoría los fines de semana es la gran pista |
Por eso se habla de rinitis estacional (la clásica "fiebre del heno") y perenne (todo el año, típica de ácaros y animales). También se clasifica por su impacto: intermitente (menos de 4 días a la semana, o menos de 4 semanas seguidas) o persistente, y leve o moderada-grave según si altera el sueño, el rendimiento escolar o laboral y las actividades del día a día.
| Rinitis alérgica | Catarro común | |
|---|---|---|
| Picor de nariz, ojos y paladar | Muy típico, casi siempre | Raro |
| Estornudos | En salvas, muchos seguidos | Sueltos |
| Moco | Claro y acuoso, constante | Empieza claro y se espesa a los días |
| Fiebre y dolor muscular | No | Frecuentes al principio |
| Dolor de garganta | Más picor que dolor | Dolor real |
| Duración | Semanas o meses, mientras dure la exposición | 7–10 días y se va |
| Patrón | Se repite cada año en las mismas fechas, o al entrar en un sitio concreto | Aparece sin patrón, y suele haber contagios alrededor |
El "moco verde" no significa infección bacteriana ni excluye la alergia: el color viene de una enzima de los propios glóbulos blancos.
La mucosa respiratoria es continua, y la alergia rara vez se queda en un solo sitio:
El diagnóstico es sobre todo clínico: qué síntomas hay, cuándo aparecen y con qué se relacionan. Preguntar por el calendario, por los animales de casa, por la mejoría en vacaciones y por los antecedentes familiares (la alergia se hereda como tendencia) suele dar la respuesta.
Para confirmar cuál es el alérgeno responsable:
Una advertencia importante: dar positivo a un alérgeno significa estar sensibilizado, no necesariamente ser alérgico a él. El resultado solo vale si encaja con lo que le pasa a la persona. Las pruebas se piden para orientar el tratamiento, no por curiosidad.
1. Reducir la exposición. Es lo primero y lo más barato. Con ácaros: fundas antiácaros en colchón y almohada, lavar la ropa de cama a 60 °C, quitar alfombras y peluches del dormitorio, ventilar y mantener baja la humedad. Con polen: consultar los niveles, ventilar a primera hora de la mañana o al anochecer, viajar con las ventanillas cerradas, usar gafas de sol, y ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa.
2. Lavados nasales con suero fisiológico. Sencillos, sin efectos adversos y muy eficaces para arrastrar moco y alérgenos. Se hacen antes de aplicar cualquier spray, para que el fármaco llegue bien a la mucosa.
3. Antihistamínicos orales. Bloquean la histamina. Se usan los de segunda generación —cetirizina, loratadina, bilastina, ebastina, desloratadina, rupatadina—, que apenas llegan al cerebro. Los de primera generación (dexclorfeniramina, difenhidramina) dan sueño, secan la boca y empeoran la atención al conducir o estudiar, así que han quedado para casos concretos. Van muy bien para el picor, los estornudos y el moco; para la congestión son bastante flojos. También existen antihistamínicos en spray nasal y en colirio, útiles cuando molesta sobre todo un órgano.
4. Corticoides nasales (mometasona, fluticasona, budesonida). Son el tratamiento más eficaz, el único que actúa sobre todos los síntomas, incluida la obstrucción. Dos advertencias que evitan casi todos los fracasos: tardan de 3 a 7 días en alcanzar su efecto pleno, así que hay que usarlos a diario y no solo "cuando molesta"; y la técnica importa —inclinar un poco la cabeza hacia delante, dirigir el aplicador hacia fuera, hacia la oreja del mismo lado, nunca hacia el tabique, e inspirar suavemente sin sorber fuerte—. Apuntar al tabique es lo que provoca escozor y pequeños sangrados. A las dosis habituales son seguros a largo plazo.
5. Descongestionantes nasales: la trampa. Los sprays de oximetazolina o xilometazolina destapan la nariz en un minuto, y por eso enganchan. Usados más de 3–5 días seguidos producen un efecto rebote: la nariz se tapa cada vez más y cada vez hace falta más spray. Es la rinitis medicamentosa, y salir de ese círculo cuesta semanas. Regla simple: alivio puntual y corto, nunca tratamiento de fondo.
Es el único tratamiento que actúa sobre la causa y no sobre los síntomas: se administran dosis crecientes del alérgeno, en inyecciones subcutáneas o en gotas o comprimidos sublinguales, para que el sistema inmunitario aprenda a tolerarlo.
Conviene valorarlo con un médico si los síntomas duran más de un par de semanas cada temporada, si obligan a tomar medicación a diario, si alteran el sueño o el rendimiento, si aparecen tos nocturna o pitos, si un solo lado de la nariz está siempre tapado o si hay sangrados repetidos. Y siempre antes de encadenar sprays descongestionantes.
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