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MEDICAi
Enfoque diagnóstico

Astenia

General8 banderas rojas

La astenia es la sensación de falta de energía y agotamiento que dificulta iniciar y sostener una actividad, y se acompaña del deseo de descansar. Es uno de los síntomas más inespecíficos de la medicina y a la vez uno de los más frecuentes, lo que la convierte en un terreno propicio tanto para la petición indiscriminada de pruebas como para la banalización. El primer paso no es pedir analítica, sino desmontar la palabra cansancio en tres conceptos que el paciente confunde: debilidad muscular verdadera, fatigabilidad y astenia propiamente dicha. A partir de ahí, el eje que organiza el diferencial es la duración (reciente, prolongada o crónica) combinada con la presencia o ausencia de datos de alarma. La pregunta central es si existe una enfermedad orgánica, psiquiátrica, del sueño o farmacológica que explique el síntoma, sabiendo que a menudo coexisten varias y que ninguna causa hallada debe darse por suficiente sin comprobar que su magnitud justifica el grado de astenia.

Material educativo para estudiar el razonamiento clínico. No es un protocolo asistencial ni sustituye el criterio clínico, la valoración presencial ni las guías de tu centro.

Banderas rojas

Lo que no se puede pasar por alto. Si algo de esto está presente, la prioridad deja de ser el diagnóstico fino y pasa a ser descartar la causa grave.

  • Pérdida de peso involuntaria significativa, fiebre persistente o sudoración nocturnaEs la combinación que orienta a neoplasia, linfoma, tuberculosis o infección crónica. Obliga a una búsqueda dirigida y a no aceptar explicaciones funcionales, por muy plausible que sea el contexto psicosocial.
  • Adenopatías generalizadas, visceromegalia o masa palpableSugieren proceso linfoproliferativo o neoplasia; son hallazgos que aparecen solo si se exploran de forma sistemática, y su presencia acorta radicalmente el camino diagnóstico.
  • Debilidad muscular objetiva: dificultad para subir escaleras, levantarse de una silla sin usar los brazos o peinarseIndica que no se trata de astenia sino de debilidad proximal verdadera, lo que abre el diferencial de miopatía inflamatoria, endocrinopatía, miopatía por fármacos o enfermedad de motoneurona. El estudio y el pronóstico son completamente distintos.
  • Síntomas bulbares (disfagia, disartria, atragantamiento), caída de la cabeza o disnea de progresión rápidaSeñalan compromiso de la musculatura respiratoria o bulbar en enfermedades neuromusculares como la miastenia o el síndrome de Guillain-Barré, con riesgo de insuficiencia respiratoria en días u horas.
  • Disnea de esfuerzo progresiva, dolor torácico, síncope o palidez marcadaPuede reflejar anemia grave, insuficiencia cardiaca o cardiopatía isquémica, situaciones en las que el cansancio es el equivalente funcional de una limitación hemodinámica y no un síntoma inespecífico.
  • Hipotensión, hiperpigmentación cutánea, avidez por la sal, náuseas e hiponatremia con hiperpotasemiaConfiguran insuficiencia suprarrenal, que se presenta durante meses como astenia inexplicada y puede debutar de forma brusca como crisis addisoniana ante cualquier estrés intercurrente.
  • Cefalea de nueva aparición, claudicación mandibular o alteración visual en mayores de 50 años con marcadores inflamatorios elevadosOrienta a arteritis de células gigantes, en la que el retraso diagnóstico se traduce en pérdida visual irreversible; la astenia y el malestar general pueden ser lo primero que se consulta.
  • Ánimo bajo persistente con anhedonia, desesperanza o ideación autolíticaLa depresión es una causa muy frecuente de astenia y su riesgo vital no depende de ninguna prueba complementaria. Debe explorarse activamente en la primera visita, no dejarse para cuando el estudio orgánico resulte negativo.

Diagnóstico diferencial

Agrupado para poder razonarlo: primero se elige el grupo, después la entidad dentro del grupo. Bajo cada nombre, el dato que la separa de sus vecinas.

Hematológicas y oncológicas5

  • Anemia ferropénicaAstenia de esfuerzo con disnea, palidez conjuntival, y una fuente de pérdida identificable (menstruación abundante, sangrado digestivo, cirugía bariátrica). La ferritina baja lo confirma incluso con hemoglobina aún normal.
  • Anemia de proceso crónicoAnemia normocítica con ferritina normal o alta y marcadores inflamatorios elevados; lo relevante no es tratar la anemia sino identificar la enfermedad inflamatoria, infecciosa o tumoral que la produce.
  • Neoplasia ocultaAstenia con pérdida de peso, anorexia y algún síntoma localizador mínimo (cambio del ritmo intestinal, tos persistente, sangrado). La velocidad de instauración en semanas y la ausencia de mejoría con el descanso son datos de peso.
  • Síndrome linfoproliferativoAdenopatías indoloras, sudoración nocturna profusa, prurito y fiebre intermitente; el hemograma puede ser normal en fases iniciales, por lo que no descarta.
  • Mieloma múltipleAstenia con dolor óseo, anemia, hipercalcemia, insuficiencia renal y velocidad de sedimentación muy elevada con proteínas totales altas.

Endocrino-metabólicas5

  • HipotiroidismoAstenia con intolerancia al frío, estreñimiento, piel seca, aumento de peso, bradicardia y fase de relajación lenta del reflejo aquíleo. Una TSH ligeramente alterada sin clínica coherente no debe darse por causa suficiente.
  • Diabetes mal controladaPoliuria, polidipsia y pérdida de peso pese a apetito conservado; el cansancio mejora al normalizar la glucemia, lo que ayuda a confirmar retrospectivamente la atribución.
  • Insuficiencia suprarrenalAstenia profunda con hipotensión, hiperpigmentación de pliegues y cicatrices, náuseas y avidez por la sal; también debe sospecharse tras la retirada de corticoides prolongados.
  • HipercalcemiaAstenia con estreñimiento, poliuria, sed y confusión, en el contexto de hiperparatiroidismo o de neoplasia; se detecta pidiendo calcio corregido por albúmina, no calcio total aislado.
  • Enfermedad renal o hepática crónicaAstenia acompañada de edemas, prurito, ictericia, arañas vasculares o alteraciones analíticas de función; el cansancio suele ser desproporcionado a la clínica orgánica visible.

Infecciosas e inflamatorias5

  • Mononucleosis infecciosa y otras infecciones viralesPaciente joven con faringitis, adenopatías cervicales posteriores, esplenomegalia y linfocitosis con linfocitos atípicos; la astenia puede persistir semanas tras resolverse el cuadro agudo.
  • Infección por VIHAstenia con pérdida de peso, candidiasis oral de repetición, diarrea crónica o infecciones inusuales; la serología debe ofrecerse ante astenia inexplicada, no solo ante factores de riesgo declarados.
  • TuberculosisTos de más de dos o tres semanas, fiebre vespertina, sudoración nocturna y pérdida de peso en paciente con exposición, inmunosupresión o procedencia de zona endémica.
  • Polimialgia reumática y arteritis de células gigantesMayores de 50 años con dolor y rigidez matutina de cinturas escapular y pelviana de más de una hora, marcadores inflamatorios muy elevados y respuesta rápida a corticoides; la rigidez limita el movimiento pero la fuerza real está conservada.
  • Enfermedades autoinmunes sistémicasAstenia con artralgias, fotosensibilidad, aftas, sequedad ocular y bucal, fenómeno de Raynaud o exantema; la afectación de varios órganos a la vez es la señal que las distingue de la fatiga funcional.

Psiquiátricas y trastornos del sueño5

  • DepresiónAnhedonia y ánimo bajo la mayor parte del día, con despertar precoz, sensación de peor estado por la mañana, culpa y enlentecimiento. Es un diagnóstico positivo por criterios clínicos, no un diagnóstico residual cuando la analítica sale normal.
  • Síndrome de apnea-hipopnea del sueñoRonquido, pausas respiratorias presenciadas, somnolencia diurna (más que cansancio), cefalea matutina, obesidad, cuello ancho e hipertensión de difícil control. Aquí la queja es dormirse, no solo estar cansado.
  • Insomnio crónico e higiene del sueño inadecuadaLatencia de sueño prolongada o despertares mantenidos durante meses, con horarios irregulares, uso de pantallas o de estimulantes; el sueño no reparador precede y explica la astenia.
  • Síndrome de piernas inquietasNecesidad imperiosa de mover las piernas al reposo vespertino que alivia con el movimiento y fragmenta el sueño; se asocia con ferropenia, por lo que conviene medir ferritina aunque no haya anemia.
  • Trastorno de ansiedadPreocupación excesiva, tensión muscular, irritabilidad e insomnio de conciliación; el agotamiento es consecuencia de la hiperactivación mantenida y suele fluctuar con el nivel de estrés.

Farmacológicas y tóxicas4

  • Fármacos sedantes y depresoresBenzodiacepinas, antihistamínicos, opioides, antiepilépticos y algunos antidepresivos; la clave es la relación temporal con el inicio o el aumento de dosis, y el efecto acumulativo de varios a la vez.
  • Betabloqueantes y otros antihipertensivosCansancio con intolerancia al esfuerzo y bradicardia, frecuentemente atribuido a la edad o a la propia hipertensión en lugar de al tratamiento.
  • Estatinas y miopatía por fármacosMialgias proximales y sensación de debilidad más que astenia pura, con creatincinasa que puede estar elevada; considerar también corticoides, colchicina y algunos antirretrovirales.
  • Alcohol y otras sustanciasConsumo que fragmenta el sueño y produce cansancio matutino; el patrón de consumo suele minimizarse, por lo que conviene cuantificarlo en unidades y días de la semana.

Síndromes de fatiga persistente4

  • Encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónicaReducción sustancial de la actividad previa, sueño no reparador y, de forma imprescindible, malestar postesfuerzo: empeoramiento desproporcionado que aparece con retraso de horas o días tras la actividad y tarda mucho en resolverse. Se acompaña de deterioro cognitivo o de intolerancia ortostática.
  • Fatiga postinfecciosa y COVID persistenteInicio claramente ligado a un cuadro infeccioso identificable, con recuperación parcial y meseta posterior; el antecedente temporal es lo que la define frente a otras causas.
  • FibromialgiaDolor musculoesquelético generalizado de meses de evolución con sueño no reparador, rigidez matutina breve y sensibilidad aumentada a la presión, sin inflamación ni alteración analítica.
  • Intolerancia ortostática y síndrome de taquicardia posturalCansancio que empeora claramente al estar de pie y mejora al tumbarse, con aumento sostenido de la frecuencia cardiaca en bipedestación sin caída tensional relevante.

Anamnesis dirigida

Qué preguntar y qué discrimina cada respuesta. La pregunta que no cambia tu diferencial sobra.

  • Cuando dice que está cansado, ¿quiere decir que no tiene fuerza para hacer un movimiento concreto, que se agota al repetirlo, o que le falta energía en general aunque la fuerza esté?Es la pregunta que ordena todo lo demás. La incapacidad de hacer la primera repetición indica debilidad verdadera, el agotamiento tras repetir orienta a fatigabilidad de tipo neuromuscular, y la falta de energía sin déficit de fuerza es astenia propiamente dicha, con diferenciales distintos en cada caso.
  • ¿Puede subir un tramo de escaleras, levantarse de una silla baja sin apoyar las manos o peinarse sin bajar los brazos?Traduce el síntoma a tareas que dependen de musculatura proximal. Si falla en ellas hay debilidad objetiva, lo que obliga a estudiar miopatía, endocrinopatía o enfermedad neuromuscular en vez de seguir la vía de la astenia inespecífica.
  • ¿Desde cuándo le ocurre: menos de un mes, entre uno y seis meses, o más de seis?La duración reordena las probabilidades. Lo reciente apunta con más frecuencia a fármacos, infección, anemia o estrés agudo; lo prolongado a endocrinopatía, trastorno del sueño o neoplasia; lo crónico a síndromes de fatiga persistente y a causas psiquiátricas.
  • ¿Duerme suficientes horas y se levanta descansado? ¿Le han dicho que ronca o que deja de respirar mientras duerme?Separa la astenia por sueño insuficiente o fragmentado, que es muy prevalente y a menudo pasa inadvertida, de la astenia con sueño conservado. La apnea del sueño se sospecha aquí y no en la analítica.
  • Si hace un esfuerzo mayor de lo habitual, ¿empeora en las horas o días siguientes y tarda mucho en recuperarse?Define el malestar postesfuerzo, requisito imprescindible para plantear encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica. Su ausencia hace que ese diagnóstico sea improbable y reorienta la búsqueda.
  • ¿Ha perdido peso sin proponérselo? ¿Cuántos kilos y en cuánto tiempo?Cuantificar convierte una impresión en un dato de alarma. La pérdida involuntaria relevante en pocos meses obliga a descartar neoplasia, infección crónica, endocrinopatía o malabsorción antes que cualquier otra hipótesis.
  • ¿Sigue disfrutando de las cosas que antes le gustaban? ¿Cómo describiría su estado de ánimo estas últimas semanas?La anhedonia es un discriminador potente de depresión. Preguntarlo desde el principio evita el error de tratarla como diagnóstico de exclusión y de someter al paciente a un estudio orgánico prolongado e infructuoso.
  • ¿Qué medicamentos, suplementos e infusiones toma, y cuánto alcohol consume en una semana normal?Identifica una de las causas más frecuentes, reversibles y a la vez más omitidas, sobre todo cuando la astenia empezó poco después de un cambio de tratamiento que ni el paciente ni el clínico relacionan.
  • ¿Tiene reglas abundantes o prolongadas, o ha notado las heces negras o sangre al defecar?Busca de forma dirigida la fuente de pérdida hemática que explica una ferropenia, y evita quedarse en la anemia como diagnóstico final sin haber investigado su origen.

Exploración dirigida

Qué buscar y cómo leerlo.

  • Constantes completas y peso documentado, comparado con registros previos si existenObjetiva la pérdida ponderal que el paciente estima mal, y detecta fiebre, taquicardia, bradicardia o hipotensión que reorientan el diferencial hacia una causa concreta.
  • Palidez de conjuntivas y mucosas, glositis, queilitis angular y coiloniquiaApoyan anemia, en particular ferropénica, y justifican buscar de forma activa la fuente de sangrado más que limitarse a suplementar hierro.
  • Palpación sistemática de todas las cadenas ganglionares, tiroides, abdomen con hígado y bazo, y mamas o testículos según el casoAdenopatías generalizadas, visceromegalia o una masa cambian por completo la prioridad diagnóstica hacia proceso linfoproliferativo o neoplásico y evitan meses de estudio inespecífico.
  • Signos de disfunción tiroidea: bocio, piel seca, edema periorbitario, bradicardia y fase de relajación lenta del reflejo aquíleo, o bien temblor, taquicardia y retracción palpebralAportan la coherencia clínica que permite decidir si una alteración analítica leve de la TSH explica realmente la astenia o es un hallazgo incidental.
  • Fuerza segmentaria graduada más pruebas funcionales: levantarse de una silla sin usar los brazos, ponerse en cuclillas y levantarse, mantener los brazos elevadosDistingue la debilidad proximal real de la sensación subjetiva de falta de fuerza. Si estas maniobras son normales, la miopatía y la enfermedad neuromuscular pasan a un segundo plano.
  • Hiperpigmentación de pliegues, cicatrices y mucosa oral, junto a tensión arterial en decúbito y bipedestaciónLa hiperpigmentación con hipotensión ortostática orienta a insuficiencia suprarrenal primaria; el ortostatismo aislado sugiere hipovolemia, fármacos o disautonomía como contribuyentes.
  • Valoración del riesgo de apnea del sueño: índice de masa corporal, perímetro cervical, exploración orofaríngea y grado de somnolencia diurnaUn perfil compatible justifica solicitar un estudio de sueño directamente, sin esperar a que la analítica resulte normal, porque es una causa tratable con alto impacto funcional.
  • Exploración del estado de ánimo y del sueño con preguntas de cribado estructuradas sobre ánimo bajo y pérdida de interésUn cribado positivo identifica una causa frecuente y tratable, y no impide seguir buscando causas orgánicas; ambas cosas coexisten con mucha frecuencia y una no descarta la otra.

Estudios iniciales

En orden de prioridad real, no alfabético: primero lo que cambia la conducta inmediata. Cada prueba viene con lo que NO descarta.

  1. Hemograma completo con índices eritrocitarios y ferritinaDetecta anemia, sus pistas morfológicas y la ferropenia, que puede causar astenia y síndrome de piernas inquietas incluso sin anemia establecida. Un hemograma normal no descarta neoplasia ni infección crónica en fases iniciales.
  2. Bioquímica básica: glucosa o hemoglobina glicosilada, sodio, potasio, calcio corregido por albúmina, función renal y perfil hepáticoCubre de una sola extracción las causas metabólicas más frecuentes y detecta patrones sugestivos como la hiponatremia con hiperpotasemia de la insuficiencia suprarrenal. No informa sobre causas endocrinas específicas ni sobre el sueño.
  3. Hormona estimulante del tiroidesEl hipotiroidismo es una causa prevalente, con clínica inespecífica y tratamiento sencillo, lo que le da una relación rendimiento-coste favorable. Un valor discretamente alterado sin clínica coherente no debe cerrar el estudio.
  4. Velocidad de sedimentación globular y proteína C reactivaActúan como filtro entre los procesos inflamatorios, infecciosos o neoplásicos y los cuadros funcionales. Una elevación marcada en un mayor con dolor de cinturas o cefalea orienta a polimialgia o arteritis; su normalidad no excluye neoplasia.
  5. Análisis sistemático de orinaDetecta proteinuria, hematuria, glucosuria e infección con un coste mínimo, y puede abrir la vía renal, diabética o urológica del diferencial. No sustituye a la evaluación de función renal en sangre.
  6. Serologías dirigidas según exposición y clínica: virus de la inmunodeficiencia humana, hepatitis B y C, virus de Epstein-Barr o citomegalovirusSe solicitan de forma orientada y no en bloque. La determinación rutinaria de títulos virales sin sospecha clínica genera resultados difíciles de interpretar y no ayuda en la fatiga crónica.
  7. Pruebas dirigidas por la sospecha: creatincinasa si hay debilidad proximal, estudio de sueño si el perfil sugiere apnea, serología de celiaquía, o imagen según el órgano sospechadoSe piden en función de lo que la anamnesis y la exploración hayan señalado, no como red de arrastre. Su indicación tardía es responsable de buena parte de los retrasos diagnósticos en astenia prolongada.

Errores frecuentes

Los tropiezos habituales del estudiante y por qué se cometen.

  • Sustituir la anamnesis por una batería analítica amplia desde el primer día. Se hace porque la astenia genera inseguridad y las pruebas dan sensación de acción, pero el rendimiento de un cribado sin hipótesis es bajo y los hallazgos incidentales desvían el estudio durante meses.
  • No distinguir astenia de debilidad muscular verdadera ni explorar la fuerza. El estudiante acepta la palabra del paciente y pasa directamente a las pruebas, perdiendo la única bifurcación que separa el estudio de una miopatía del estudio de un cansancio inespecífico.
  • Aceptar una anemia leve o una TSH ligeramente alterada como explicación suficiente y cerrar el caso. Se comete porque el hallazgo encaja de forma cómoda, pero hay que comprobar que su magnitud justifica el grado de astenia y, en el caso de la anemia, seguir buscando su causa.
  • Diagnosticar encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica sin exigir la presencia de malestar postesfuerzo ni haber excluido las causas alternativas. Es un diagnóstico con criterios positivos definidos, no una etiqueta para la fatiga que no se ha logrado explicar.
  • Pasar por alto el fármaco introducido o el consumo de alcohol como causa. Ocurre porque el paciente no relaciona el cambio de tratamiento con el síntoma y no lo menciona espontáneamente, de modo que solo aparece si se revisa la lista completa con fechas.
  • Reservar la depresión y los trastornos del sueño para cuando todo lo demás resulte negativo. Son causas frecuentes con criterios diagnósticos propios y deben valorarse desde la primera visita, en paralelo al estudio orgánico y no después de él.

Fuentes consultadas

Material de referencia con el que se redactó esta ficha. El texto es una síntesis propia, no una transcripción, y la ficha no es una guía oficial de ninguna de estas entidades.