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Enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, endémica en zonas tropicales; cursa con fiebre y puede evolucionar a formas graves con extravasación de plasma.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: una infección por un virus que transmite el mosquito Aedes.
Síntomas: fiebre alta, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y articulares intensos ('fiebre quebrantahuesos'), erupción.
Importante: vigilar signos de alarma para detectar la forma grave.
El dengue está causado por un flavivirus con cuatro serotipos distintos (DENV-1 a DENV-4). Lo transmite la picadura de mosquitos del género Aedes, sobre todo Aedes aegypti y Aedes albopictus (el llamado mosquito tigre). Son mosquitos de picadura diurna, con máxima actividad al amanecer y al atardecer, y que se crían en agua limpia estancada: platos de macetas, bidones, neumáticos, canalones. Este detalle es lo que hace que la prevención sea, ante todo, doméstica.
Haber pasado el dengue deja inmunidad de por vida frente a ese serotipo, pero solo protección cruzada transitoria —de unos meses— frente a los otros tres. Por eso una misma persona puede padecer dengue hasta cuatro veces. Y aquí está el dato decisivo: la segunda infección, por un serotipo distinto, tiene mucho más riesgo de ser grave. El mecanismo se conoce como amplificación dependiente de anticuerpos: los anticuerpos de la primera infección reconocen al nuevo serotipo pero no lo neutralizan, y facilitan su entrada en los macrófagos, aumentando la carga viral y la respuesta inflamatoria.
Es la arbovirosis más extendida del mundo: se estima que se producen unos 100-400 millones de infecciones anuales, y más de la mitad de la población mundial vive en zonas de riesgo. Su distribución está creciendo con el cambio climático y la urbanización, y Aedes albopictus está ya establecido en amplias zonas de la cuenca mediterránea, incluida España, donde se han documentado casos autóctonos aislados. Sin embargo, la inmensa mayoría de los casos que se ven en España son importados, en viajeros procedentes de Latinoamérica, el Caribe y el Sudeste Asiático.
Lo que hace del dengue un tema de estudio obligado no es su mortalidad global —baja si se maneja bien: por debajo del 1 %— sino que esa mortalidad puede llegar al 10-20 % en las formas graves no tratadas, y que la diferencia depende casi por completo de reconocer a tiempo unos signos de alarma muy concretos y ajustar los líquidos.
Entender la enfermedad exige entender su cronología, porque el peligro no está donde parece.
1. Fase febril (días 1-3). Tras un periodo de incubación de 4-10 días, comienza de forma brusca:
2. Fase crítica (días 4-6, coincidiendo con el descenso de la fiebre). Este es el momento clave y el más contraintuitivo: el paciente empeora justo cuando deja de tener fiebre. Durante 24-48 horas se produce un aumento de la permeabilidad capilar, con salida de plasma al tercer espacio. Puede aparecer derrame pleural, ascitis, hemoconcentración y, si la fuga es intensa, shock por dengue. La cifra de plaquetas alcanza su punto más bajo.
3. Fase de recuperación (días 7-10). El líquido extravasado se reabsorbe, mejora el estado general, reaparece el apetito y suele aparecer un exantema pruriginoso característico, descrito como «islas blancas en un mar rojo». En esta fase el riesgo cambia de signo: ahora el peligro es la sobrecarga de volumen si se siguen administrando líquidos al mismo ritmo.
Son los que obligan a observación estrecha u hospitalización, y aparecen típicamente al bajar la fiebre:
El dengue grave se define por al menos uno de estos tres criterios: fuga plasmática grave con shock o distrés respiratorio, hemorragia grave, o afectación orgánica importante (transaminasas ≥ 1.000 U/L, alteración de la conciencia, miocarditis, insuficiencia renal).
Toda fiebre en un viajero procedente de zona endémica obliga a un estudio ordenado. La primera y más importante regla: descartar siempre malaria, que es la causa que puede matar en horas.
Pruebas específicas, según el momento de evolución:
| Días desde el inicio | Prueba de elección |
|---|---|
| 1-5 días | PCR (RT-PCR) del virus y antígeno NS1 |
| A partir del día 5 | Serología IgM (la IgG se positiviza más tarde) |
La analítica general aporta datos muy orientativos: leucopenia, trombocitopenia (con frecuencia < 100.000/µL), elevación moderada de transaminasas y aumento del hematocrito por hemoconcentración. El hematocrito, seguido de forma seriada, es el mejor indicador de la fuga de plasma.
Diagnóstico diferencial: malaria, chikungunya (con artralgias mucho más prolongadas e incapacitantes), zika (exantema y conjuntivitis, fiebre menor, riesgo fetal), fiebre tifoidea, leptospirosis, rickettsiosis, hepatitis vírica, gripe y COVID-19.
No existe tratamiento antiviral. Todo el manejo se basa en el soporte y, sobre todo, en la fluidoterapia bien dosificada.
Al no haber tratamiento específico, la prevención lo es todo:
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