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Inflamación de la mucosa nasal y de los senos paranasales de menos de 4 semanas de evolución; en su gran mayoría es de origen viral y autolimitada, y solo una minoría requiere antibiótico.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué es: inflamación de la mucosa de la nariz y de los senos paranasales que dura menos de 4 semanas. Casi siempre acompaña a un resfriado común.
Síntomas principales:
Idea clave: la mayoría de los casos son virales y mejoran solos en 7-10 días. El color del moco NO indica por sí solo infección bacteriana.
Se llama "rinosinusitis" y no "sinusitis" a propósito: la mucosa de la nariz y la de los senos son continuas y se inflaman a la vez, así que aislar una sinusitis sin rinitis es artificial.
Por duración: aguda menos de 4 semanas; subaguda de 4 a 12; crónica más de 12 semanas; recurrente si hay 4 o más episodios agudos al año con resolución completa entre ellos.
Los senos paranasales son cavidades aireadas que drenan a la fosa nasal por unos orificios muy estrechos, los ostium. La mayoría (maxilar, etmoidal anterior y frontal) desembocan en una zona común, el complejo osteomeatal, en el meato medio. Si esa zona se inflama, varios senos se bloquean a la vez.
Dos datos anatómicos que explican mucha clínica:
La secuencia es siempre la misma: una infección viral inflama la mucosa, el ostium se cierra por edema, el moco se estanca, cae el oxígeno dentro del seno y se paraliza el aclaramiento mucociliar. En ese medio, las bacterias que ya colonizan la nasofaringe pueden multiplicarse. Solo una pequeña fracción de los catarros (en el orden del 0,5-2 %) llega a complicarse con una sobreinfección bacteriana.
Factores que favorecen la obstrucción: rinitis alérgica, desviación septal y variantes anatómicas, pólipos, cuerpos extraños, tabaco, barotrauma, fibrosis quística, discinesia ciliar, inmunodeficiencia, sonda nasogástrica o intubación nasal, y la infección de una raíz dentaria del maxilar superior.
Es la decisión clínica central del tema, y no se toma por el color del moco. Se sospecha sobreinfección bacteriana ante uno de estos tres patrones:
El resfriado común, en cambio, alcanza su peor momento hacia el tercer día y a partir de ahí mejora de forma progresiva. Y la rinorrea espesa y amarillo-verdosa es simplemente el resultado de la llegada de neutrófilos: aparece en la evolución normal de muchos catarros virales.
Es clínico. No hacen falta pruebas en el cuadro no complicado.
Con qué se confunde:
| Cuadro | Lo que lo distingue |
|---|---|
| Resfriado común | Dura menos de 10 días y mejora progresivamente |
| Rinitis alérgica | Prurito nasal y ocular, estornudos en salva, rinorrea acuosa, estacionalidad |
| Migraña o cefalea tensional | Cefalea recurrente, náuseas, fotofobia; sin obstrucción ni rinorrea |
| Dolor dental o disfunción temporomandibular | Dolor localizado, se reproduce a la palpación o al masticar |
| Neuralgia del trigémino | Descargas breves y lancinantes desencadenadas por el tacto |
| Cuerpo extraño nasal | Niño con rinorrea unilateral, purulenta y maloliente |
| Tumor nasosinusal | Síntomas unilaterales persistentes, epistaxis, dolor, alteración visual |
Cuadro viral o bacteriano leve: tratamiento sintomático. Es lo que necesita la gran mayoría de los pacientes.
Antibiótico: indicado cuando se cumple alguno de los tres criterios de sospecha bacteriana, y siempre ante complicación, inmunosupresión o mal estado general. En los casos no graves es razonable ofrecer una espera vigilante de unos días con tratamiento sintomático y reevaluar.
Si no mejora tras 72 horas de antibiótico correcto: hay que reevaluar el diagnóstico, considerar un germen resistente, valorar prueba de imagen y derivar a otorrinolaringología. La punción y el lavado del seno pueden ser necesarios.
Son raras, pero pueden ser devastadoras, y su detección precoz es lo que se espera de cualquier médico.
Orbitarias. Son las más frecuentes, y en el niño derivan casi siempre de una etmoiditis, porque la lámina papirácea que separa el etmoides de la órbita es finísima. Se clasifican según Chandler:
| Estadio | Cuadro |
|---|---|
| I | Celulitis preseptal: edema y eritema palpebral, sin proptosis ni limitación de la mirada, agudeza visual normal |
| II | Celulitis orbitaria: proptosis, dolor con los movimientos oculares, quemosis |
| III | Absceso subperióstico |
| IV | Absceso orbitario: proptosis marcada, oftalmoplejía, pérdida de visión |
| V | Trombosis del seno cavernoso |
Los signos de alarma que obligan a TC urgente e ingreso son: proptosis, dolor o limitación de los movimientos oculares, diplopía, quemosis y cualquier pérdida de agudeza visual o alteración de la visión de los colores. La afectación bilateral y la parálisis de varios pares craneales orientan a trombosis del seno cavernoso.
Intracraneales: meningitis, absceso epidural, empiema subdural y absceso cerebral frontal (a partir de una sinusitis frontal), y trombosis de senos venosos. Se sospechan ante cefalea intensa y persistente, vómitos, alteración del nivel de conciencia, focalidad neurológica o crisis convulsivas.
Óseas: osteomielitis del hueso frontal, cuyo signo clásico es el "tumor blando de Pott", una tumefacción fluctuante sobre la frente.
Mucormicosis rinocerebral: cuadro fulminante en el diabético en cetoacidosis, el neutropénico o el trasplantado. Cursa con dolor facial desproporcionado, fiebre, congestión y, de forma característica, una escara necrótica negra en el cornete, el paladar o la piel, con progresión rápida a la órbita y al cerebro. Es una urgencia: requiere desbridamiento quirúrgico amplio e inmediato, anfotericina B liposomal y corrección agresiva de la acidosis y la hiperglucemia.
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