GeriatríaTema
Las caídas y la fragilidad son síndromes geriátricos multifactoriales asociados a discapacidad, dependencia y mortalidad; su detección y la intervención sobre factores de riesgo modificables son claves.
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Lo esencial para entender el tema desde cero.
Síndrome geriátrico: problema de salud frecuente en el anciano que resulta de la suma de muchas causas pequeñas (no de una sola enfermedad). Los clásicos son las caídas, la fragilidad, el delirium o síndrome confusional, la incontinencia, la inmovilidad, las úlceras por presión, la malnutrición y la polifarmacia. Todos comparten tres rasgos: son muy frecuentes, tienen múltiples causas a la vez y su consecuencia principal es la pérdida de autonomía.
Esta es la idea que ordena toda la geriatría: en el anciano, un problema nuevo rara vez tiene una causa única, y la enfermedad se presenta de forma atípica. Una neumonía puede debutar sin fiebre y sin tos, solo con confusión y una caída; un infarto, sin dolor torácico. Por eso, ante un anciano que «se ha caído» o que «está raro», hay que buscar una enfermedad aguda detrás.
Caída: cuando la persona termina en el suelo sin querer. Son muy frecuentes y peligrosas porque pueden causar fracturas (de cadera) y miedo a volver a caer.
Las cifras dan la medida del problema: se cae un 30 % de los mayores de 65 años cada año y alrededor del 50 % de los mayores de 80. De cada diez caídas, una produce una lesión seria, y la fractura de cadera se acompaña de una mortalidad al año del 20-30 % y de una pérdida de autonomía definitiva en la mitad de quienes la sufren.
El síndrome poscaída merece un párrafo propio: tras caerse, la persona coge miedo, deja de salir, se mueve menos, pierde masa muscular y equilibrio… y termina cayéndose más. Es un círculo vicioso que se puede romper si se detecta, y que a veces hace más daño que la propia caída.
Por qué se cae un anciano. Casi nunca por un solo motivo. Se agrupan en:
Qué hacer ante una caída. Preguntar siempre —muchos ancianos no lo cuentan si no se les pregunta— y hacerlo con dos preguntas: si se ha caído en el último año y si tiene inestabilidad al andar. Después: revisar toda la medicación, medir la tensión en decúbito y de pie a los 1 y 3 minutos (se considera hipotensión ortostática una caída de 20 mmHg de sistólica o 10 de diastólica), explorar la vista, los pies y el calzado, y valorar la marcha y el equilibrio con pruebas sencillas y rápidas:
| Prueba | Cómo se hace | Alarma |
|---|---|---|
| Levántate y anda (Timed Up and Go) | Levantarse de la silla, andar 3 metros, volver y sentarse | Más de 12-14 segundos |
| Velocidad de la marcha | Tiempo en recorrer 4 metros | Menos de 0,8 m/s |
| Apoyo monopodal | Aguantar sobre una pierna | Menos de 5 segundos |
Y no olvidar lo que la caída deja: buscar fracturas, hematoma subdural (que puede dar síntomas semanas después, sobre todo si toma anticoagulantes) y rabdomiólisis si estuvo mucho tiempo en el suelo sin poder levantarse.
Lo que previene caídas de verdad: el ejercicio multicomponente, con trabajo de fuerza y equilibrio (taichí, ejercicios de equilibrio progresivos) hecho al menos dos o tres veces por semana; la retirada de fármacos innecesarios, en especial las benzodiacepinas; corregir la vista; vitamina D si hay déficit; adaptar la casa (quitar alfombras, poner barras en el baño y luz nocturna en el pasillo); y usar calzado cerrado, con suela antideslizante y talón sujeto.
Fragilidad: estado de debilidad y poca reserva del cuerpo; el anciano frágil se descompensa con facilidad ante cualquier problema (una infección, un cambio de medicación). Es un estado intermedio entre el anciano robusto y el dependiente, y la palabra clave es reversibilidad: no es una consecuencia inevitable de la edad, y con la intervención adecuada se puede volver atrás.
Afecta a alrededor del 10-15 % de los mayores de 65 años y a más de una cuarta parte por encima de los 85.
Cómo se identifica. El criterio más usado exige 3 o más de estos cinco rasgos (con 1 o 2 se habla de prefragilidad):
En consulta se usan además herramientas rápidas: la velocidad de la marcha por sí sola, el cuestionario FRAIL y la escala clínica de fragilidad. Un concepto muy ligado es la sarcopenia, la pérdida de masa y de fuerza muscular, que es el motor biológico de la fragilidad.
Qué se hace. Lo que ha demostrado funcionar es sencillo y poco farmacológico:
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