Prevención de eventos adversos hospitalarios en el anciano
La hospitalización expone al anciano a una cascada de eventos adversos prevenibles: delirium, caídas, úlceras por presión, deterioro funcional por inmovilidad (desacondicionamiento), reacciones adversas a fármacos por polifarmacia, malnutrición e infecciones nosocomiales asociadas a dispositivos. Muchos son iatrogénicos y evitables. Las estrategias eficaces incluyen la prevención no farmacológica del delirium (programas tipo HELP), la movilización precoz, evitar las sujeciones físicas, la retirada temprana de sondas y catéteres, la reconciliación y deprescripción de la medicación (criterios de Beers, STOPP/START) y las unidades de cuidados agudos para ancianos (ACE).