NeumologíaTema
La toracocentesis extrae líquido del espacio pleural y la paracentesis del peritoneal, con fines diagnósticos (analizar el líquido) o terapéuticos (aliviar síntomas); cada una tiene un sitio de punción seguro y complicaciones características.
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3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Toracocentesis: se introduce una aguja en el espacio pleural (entre el pulmón y la pared del tórax) para sacar líquido acumulado (derrame pleural). Sirve para analizarlo o para que el paciente respire mejor.
Paracentesis: se introduce una aguja en el abdomen para sacar líquido de la cavidad peritoneal (ascitis). Sirve para estudiar la causa o para aliviar la distensión.
Idea clave: ambas son punciones para obtener líquido; una del tórax y otra del abdomen, con objetivo diagnóstico o terapéutico.
Las dos comparten la misma lógica: el líquido que se acumula en una cavidad es un mensaje sobre lo que está pasando en el cuerpo, y analizarlo suele dar el diagnóstico más deprisa que cualquier prueba de imagen. Por eso, ante un derrame o una ascitis de causa no aclarada, la punción no es un último recurso sino un paso temprano.
Indicaciones diagnósticas: todo derrame pleural nuevo de causa no evidente. Se puede prescindir de la punción cuando el contexto lo explica de forma clara, como una insuficiencia cardíaca típica con derrames bilaterales que responden a diuréticos.
Indicaciones terapéuticas: derrame que produce disnea, y drenaje de un empiema o un derrame paraneumónico complicado (en ese caso ya no basta la aguja: hace falta un tubo de drenaje).
Técnica:
Cuánto sacar: no conviene extraer grandes volúmenes de una sola vez. La recomendación clásica es no pasar de 1-1,5 litros en una sesión, por el riesgo de edema pulmonar por reexpansión. Si el paciente empieza con tos intensa o dolor torácico durante el drenaje, hay que parar.
Lo primero es separar trasudado (el problema no está en la pleura: es un desequilibrio de presiones, como en la insuficiencia cardíaca, la cirrosis o el síndrome nefrótico) de exudado (la pleura está enferma o inflamada: infección, tumor, embolia pulmonar, enfermedad autoinmune).
Es exudado si se cumple al menos uno de estos tres criterios:
Los criterios de Light son muy sensibles para exudado, pero clasifican de más: en un paciente que ya lleva días con diuréticos, un trasudado cardíaco se concentra y puede cumplirlos. En esa situación ayuda el gradiente de albúmina suero-líquido pleural: si es mayor de 1,2 g/dL, el derrame se comporta como un trasudado pese a lo que digan los criterios de Light.
Otros datos útiles del líquido:
| Hallazgo | Qué sugiere |
|---|---|
| Glucosa baja (< 60 mg/dL) | Empiema, artritis reumatoide, tumor, tuberculosis |
| pH < 7,20 | Derrame paraneumónico complicado: hay que drenar con tubo |
| Pus franco o Gram/cultivo positivo | Empiema: drenaje obligado |
| ADA elevada (por encima de unas 40 U/L) | Tuberculosis pleural |
| Predominio de linfocitos | Tuberculosis, tumor |
| Amilasa elevada | Pancreatitis, rotura esofágica |
| Triglicéridos altos (por encima de unos 110 mg/dL) | Quilotórax |
| Hematocrito del líquido > 50 % del sanguíneo | Hemotórax |
Complicaciones de la toracocentesis: neumotórax (la más frecuente), hemotórax por lesión del paquete intercostal, punción del hígado o del bazo, edema pulmonar por reexpansión, infección del punto de punción y reacción vagal.
Indicación diagnóstica que no se puede olvidar: toda ascitis de nueva aparición y todo cirrótico con ascitis que ingresa en el hospital o que se deteriora (fiebre, dolor abdominal, encefalopatía, empeoramiento de la función renal o hemorragia digestiva) debe someterse a paracentesis diagnóstica, porque la peritonitis bacteriana espontánea puede cursar casi sin síntomas.
Indicación terapéutica: ascitis a tensión que produce disnea o dolor, y ascitis refractaria a diuréticos.
Técnica:
Gradiente de albúmina suero-ascitis (GASA) = albúmina en sangre − albúmina en el líquido, medidas el mismo día. Es la prueba que más orienta:
Dentro del grupo de GASA alto, las proteínas totales del líquido separan el origen: por debajo de 2,5 g/dL apuntan a cirrosis, y por encima de 2,5 g/dL a una causa cardíaca o a una obstrucción de las venas suprahepáticas, donde el hígado todavía sintetiza bien.
Peritonitis bacteriana espontánea (PBE). Se diagnostica con 250 o más polimorfonucleares por mm³ en el líquido ascítico, tenga o no cultivo positivo (el cultivo es negativo en buena parte de los casos, y no se debe esperar a él para tratar). Suele ser monomicrobiana, por bacterias entéricas.
Tratamiento de la PBE:
Si en el líquido crecen varios gérmenes, hay proteínas altas, glucosa baja y LDH alta, no se trata de una PBE sino de una peritonitis secundaria (una víscera perforada), y eso requiere imagen urgente y probablemente cirugía.
Cuando se extraen más de 5 litros, hay que reponer albúmina, del orden de 6-8 gramos por cada litro de ascitis retirado. Sin esa reposición aparece la disfunción circulatoria pospáracentesis: cae el volumen efectivo, se activa el sistema renina-angiotensina y el paciente termina con hiponatremia, deterioro renal y reacumulación rápida del líquido.
Complicaciones de la paracentesis: fuga persistente por el punto de punción, hematoma o hemorragia de la pared abdominal (sobre todo por lesión de la epigástrica inferior), infección y, rara vez, perforación de un asa intestinal.
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