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Grupo de trastornos con preocupación o miedo excesivos (ansiedad generalizada, pánico, fobias); el tratamiento combina psicoterapia (TCC) e ISRS.
Contenido
3 niveles de profundidad
Lo esencial para entender el tema desde cero.
Qué son: preocupación o miedo excesivos y persistentes que afectan la vida diaria.
Ejemplos: ansiedad generalizada, ataques de pánico, fobias.
La ansiedad es una emoción normal y útil: es el sistema de alarma que nos prepara para afrontar un peligro. Hablamos de trastorno cuando esa alarma se dispara sin peligro real, se dispara con demasiada facilidad, dura demasiado o es tan intensa que la persona deja de hacer cosas que antes hacía. Ese último punto —el deterioro funcional— es el que convierte un rasgo de carácter en una enfermedad que hay que tratar.
Los trastornos de ansiedad son el grupo de trastornos mentales más frecuente: alrededor de una de cada cuatro personas cumplirá criterios de alguno a lo largo de su vida, y son casi el doble de frecuentes en mujeres. Suelen empezar pronto, en la infancia o en la adolescencia, y si no se tratan tienden a cronificarse.
Además, es un motivo de consulta que llega disfrazado. El paciente rara vez dice «tengo ansiedad»: dice que le duele el pecho, que se marea, que no duerme, que tiene el estómago revuelto o que le falta el aire. Por eso la ansiedad se estudia también como diagnóstico diferencial en urgencias y en medicina de familia.
Ante una amenaza (real o percibida) se activa el sistema nervioso simpático y se libera adrenalina. Eso explica casi todos los síntomas físicos:
Entender esto es terapéutico por sí solo: al paciente le tranquiliza saber que esos síntomas no son el aviso de un infarto, sino la respuesta de alarma funcionando de más.
| Trastorno | Rasgo que lo define | Detalle clave |
|---|---|---|
| Ansiedad generalizada | Preocupación excesiva por muchas cosas a la vez, casi todos los días | Debe durar al menos 6 meses; el paciente dice «soy muy nervioso, siempre lo he sido» |
| Trastorno de pánico | Crisis de angustia bruscas e inesperadas + miedo a que se repitan | El pico llega en unos 10 minutos y suele ceder en menos de 30 |
| Agorafobia | Miedo a lugares de los que sería difícil escapar o pedir ayuda | Transporte público, colas, multitudes, espacios cerrados o abiertos |
| Fobia específica | Miedo intenso a un objeto o situación concretos | Animales, alturas, sangre/inyecciones, volar |
| Trastorno de ansiedad social | Miedo al juicio de los demás | Hablar en público, comer delante de gente, iniciar conversaciones |
| Ansiedad por separación | Miedo a separarse de las figuras de apego | Típico en niños, pero también existe en adultos |
El trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés postraumático eran clásicamente «trastornos de ansiedad», pero en las clasificaciones actuales tienen capítulo propio, aunque comparten mucho con este grupo.
Es la manifestación más llamativa y la que más veces acaba en urgencias. Consiste en una oleada brusca de miedo intenso con síntomas físicos: palpitaciones, sudoración, temblor, ahogo, dolor torácico, náuseas, mareo, hormigueos, escalofríos, sensación de irrealidad (desrealización) y miedo a morir o a volverse loco.
Dos matices importantes:
La ansiedad es un diagnóstico clínico, pero nunca debe ser una etiqueta puesta con prisa, sobre todo si los síntomas empiezan de golpe después de los 40 años o si no hay factor psicológico que los explique. Conviene descartar causas médicas y tóxicas que la imitan:
No hay ninguna prueba de laboratorio ni de imagen que diagnostique ansiedad: se diagnostica hablando con el paciente. La entrevista busca qué se teme, cuánto dura, con qué frecuencia, qué ha dejado de hacer por ello y desde cuándo. Existen cuestionarios breves de apoyo (el GAD-7 es el más usado en atención primaria) que ayudan a medir la intensidad y a seguir la evolución, pero no sustituyen a la entrevista.
Siempre hay que preguntar por consumo de alcohol y drogas, por síntomas depresivos y por ideas de suicidio: ansiedad y depresión van juntas con muchísima frecuencia.
Psicoterapia. La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento de primera línea y el que tiene mejores resultados a largo plazo. Trabaja dos cosas: corregir los pensamientos catastrofistas («esto es un infarto») y, sobre todo, la exposición gradual a lo que se evita. Evitar alivia a corto plazo y mantiene el problema a largo plazo; ese es el círculo que hay que romper.
Fármacos. Los de primera línea son los antidepresivos ISRS (sertralina, escitalopram, paroxetina) o ISRSN (venlafaxina, duloxetina). Dos ideas que hay que explicar siempre al paciente:
Benzodiacepinas (lorazepam, alprazolam, diazepam): alivian en minutos, pero generan tolerancia y dependencia. Se reservan para periodos cortos, de pocas semanas, mientras el antidepresivo empieza a actuar. No son el tratamiento de fondo.
Medidas generales: ejercicio físico regular, higiene del sueño, reducir cafeína y alcohol, y técnicas de respiración lenta (útiles en la hiperventilación).
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